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jueves, 25 de abril de 2024

Del arte conceptual al poptimismo: Cómo el capitalismo destruyó al arte

Aunque Walter Benjamin tuviese una concepción bastante utilitaria y hasta panfletaria sobre lo que debería ser el verdadero arte, dió en el clavo cuando explicó como el arte pasó de ser una convención universal que unía a la sociedad en un acuerdo mutuo sobre su belleza a mercantilizarse y por lo tanto, a aburguesarse y a subjetivizarse, es decir, con el capitalismo, el arte perdió ese acuerdo colectivo que garantizaba su universalidad a covertirse en un capricho subjetivista que tenía como única función, ser una mercancía más, y esto concuerda con la afirmación de Hegel de que en la modernidad, el arte perdió todo respeto, y es que el proceso de modernización, al mismo tiempo que sostenía la bandera del progreso frente a los viejos tiempos de feudalismo, también trajo consecuencias devastadoras a la sociedad con las dinámicas capitalistas, incluyendo explotación laboral, crisis económicas, hambrunas, antagonismos sociales y nuevas supersticiones como el fetichismo de las mercancías o la ideología y el arte tuvo que adentrarse a las aguas capitalistas también.

Me sé de memoria la típica narrativa que se da sobre el arte moderno, de que como surgió la fotografía, la pintura quedó obsoleta y eso les dió paso a la pintura abstracta, el dadaísmo y el arte conceptual, así como la tonalidad supuestamente quedó abolida con el sistema de tonalidad flotante que dió paso al sistema atonal y luego de esto, vendrían el serialismo, la música concreta, el avant-garde, la música electrónica y el minimalismo, no obstante, hay que eliminar ese optimismo propio de la modernidad que se hacía masturbaciones mentales con el progreso, pues lo que realmente sucedió fue que lo que Benjamin explicó, el arte se convirtió en una mercancía más, por lo que ya no necesitaba del respeto y la contemplación del espectador, sino de una retórica convincente que funcionase de manera mágica (supersticiosa) en la que por arte de magia, cualquier pedazo de mierda pudiese ser justificado y aprovado por "la mano invisible" del mercado, de ahí que con el paso del tiempo, el arte se ha visto involucrado en un asqueroso fraude por parte de habilidosos empresarios que saben vender su basura a precios exorbitantes y por supuesto, nunca pueden faltar los expertos para avalar cualquier estupidez como arte, es decir, el arte contemporáneo está sumamente tecnocratizado y económicamente funciona bajo un esquema completamente capitalista, de ahí que obras tan insulsas, aburridas, mediocres y estúpidas como el plátano pegado con cinta gaffer de Maurizio Cattelan se puedan vender en miles o hasta millones de dólares.

Ahora, la pregunta es: ¿Qué es lo que tiene que ver el arte conceptual con el poptimismo? El título de este post puede parecer extraño, pero definitivamente no debería serlo, pues lo que conecta al arte contemporáneo con el poptimismo es precisamente su plena confianza en "la mano invisible del mercado" y para esto, el escritor y músico escocés Bram E. Gieben dió en el clavo en un artículo para el blog Strange Exiles al afirmar que el poptimismo es el completo abandono de la crítica musical como ejercicio intelectual comprometido a la confianza total en el mercado, es decir, la importancia de un artista musical en la actualidad ya no se mide por medio de la calidad musical y el aporte artístico de sus composiciones, sino de su éxito comercial, es decir, de la popularidad y de las reproducciones recibidas en sitios de streaming como Spotify, Tidal, Deezer, Apple y Youtube, es decir, en la posmodernidad, Taylor Swift es buena no porque tenga talento y escriba buenas canciones, sino porque es una de las cantantes que más han vendido en los últimos años y si uno se opone a esta "verdad absoluta e irrefutable" del mercado, entonces uno es inmediatamente etiquetado de "misógino", "conservador", "machista", "intolerante" y "retrógrada", y eso es lo que sucede con el "arte" conceptual, pues al igual que Taylor Swift o cualquier cantantucha de pop que la haya precedido o que le siga, un "artista" conceptual puede hacer cualquier pendejada que se le ocurra en el momento y no importa si esta pendejada carece de coherencia y valor estético, el hecho de que haya complicidad entre el "artista" y los expertos, es suficiente como para que un curador pueda crear toda una retórica panfletaria y políticamente correcta para que "la mano invisible del mercado" haga su propia "magia" al convertir a un pedazo de mierda en "arte" (o mejor dicho, en una mercancía que funciona para lavar asquerosas cantidades de dinero) y si uno se atreve a criticar a un sistema tan rígido y estúpido que carece de toda honestidad intelectual, por supuesto que será tildado de "ignorante", "estúpido", "retrógrada", "conservador", "mentecato", "reaccionario" y demás bonitos términos, y es aquí donde uno debe aclarar que a pesar de toda la diarrea verbal "izquierdista" que los curadores crean como justificación a unas obras tan insulsas y que los derechistas intenten negar su involucramiento en ello, el arte contemporáneo es por definición la miseria política de la derecha hecha teoría "artística" y eso lo único que puede producir es basura desprovista de todo valor artístico.


No es difícil cruzarse caminos por internet con algún cretino que se defina como "libertario", "objetivista", "minarquista" o "anarcocapitalista" y que en alguna publicación con respecto a Marx y sus teorías sobre el trabajo y el valor salgan con la ridiculez subjetivista de que el valor es "subjetivo", es decir, que para ellos, el sujeto es el que les atribuye valor a las cosas y no las condiciones materiales subyacentes como el tiempo invertido en la producción de mercancías, y es aquí donde afirmaciones tan estúpidas como "el arte es subjetivo", "el valor artístico es subjetivo", "la belleza está en el ojo del espectador" y demás, sacan a relucir su raigambre miserable, pues así como para los "libertarios", el valor de las mercancías es "subjetivo", para el "artista" contemporáneo, la estética y el valor artístico no solo quedan desacreditados, sino que terminan siendo relativizados hasta tal punto en el que no tengan ninguna importancia, pues finalmente la obra no es más que una mercancía que sirve para hacer enormes lavados de dinero y lo mismo va para el poptimismo, la pseudocrítica que ha surgido en sitios como Metacritic y Rate Your Music en donde cualquier iletrado puede reseñar los discos que tiene en su colección, han destruído al crítico musical profesional que se toma el tiempo para escuchar la música, analizarla y criticarla, pues lo que ha hecho la pseudocrítica poptimista es precisamente tecnocratizar y mercantilizar a la crítica musical, es decir, lo que hacen sitios como Metacritic y Rate Your Music es interpelar al espectador como un pequeño experto que efectivamente puede expresar su opinión sin temor a ser reprendido por ello, pero para esto, es necesario que este pequeño experto sea un negacionista del valor artístico y de la calidad musical y que sea un sacerdote de su dios "la mano invisible del mercado", porque finalmente será esta la que decidirá qué es lo bueno y qué es lo malo de acuerdo al éxito comercial de un artistucho y es aquí donde surge el penoso concepto de "inmunidad crítica", pues al no tener criterios, juicios o valores para criticar a la música y el único que tiene la autoridad para hacerlo es el mercado, el crítico se convierte en una especie de ser indeseable y ofensivo que no entiende los misteriosos movimientos de su deidad animista o sujeto supuesto a saber que es "la mano invisible del mercado", y que por lo tanto, está lleno de obsoletos y retrógradas prejuicios que, según estos mentecatos, generalmente tienen que ver con algún trauma o algún rencor personal, y por lo tanto, en este mundo posmoderno, el crítico se convierte en un "fundamentalista" con una actitud "beligerante", tal y como una mediocre entrevistadora ecuatoriana le dijo a la crítica mexicana de arte Avelina Lésper durante una entrevista.


Cuando veo a un derechista criticar tanto al arte moderno como al arte contemporáneo, no puedo hacer más que tomarlo como una broma de mal gusto, pues si existe algo que todo derechista defiende son las dinámicas del capitalismo, que fueron las que le dieron origen a ambos artes y también son el origen del poptimismo, y por lo tanto, esos supuestos enemigos contra los que pelean esos conservadores ingenuos, no son más que la otra cara de la misma moneda, pues si algo he podido dejar en claro con este breve artículo es precisamente que tanto el arte contemporáneo como el poptimismo son el paraíso laissez-faire trasladado al mundo del arte, por más que los fascistas ingenuos se digan defensores de las bellas artes frente a la decadencia del arte contemporáneo e incluso cumplan con lo que Walter Benjamin llamó "la estetización de la política", la derecha nunca podrá deshacerse de ese lazo que la une con Yoko Ono, Damien Hirst, Banksy, Yayoi Kusama, Marina Abramovic, Peter Campus, Maurizio Cattelan y demás, no obstante aquí surgiría la excelente pregunta: ¿Por qué, si el arte contemporáneo es esencialmente derechista y capitalista, suele ser tan defendido por los izquierdistas? Pues como dije en el artículo anterior, aquí se encuentra lo que yo diría que es uno de los precursores directos de la izquierda miserable, que es toda esta alabanza y justificación del arte moderno por numerosos y prominentes izquierdistas, y es que si hay algo que sigue con cierta prominencia en la izquierda, es esa defensa obsoleta al mito y dogma del "progreso" y precisamente, este optimismo ingenuo fue con el que la modernidad logró instaurarse en el mundo entero de manera exitosa, y muchos marxistas, aún siguen persiguiendo ese sueño guajiro del "progreso", aunque hoy esté comprobado que no fue más que una mentira y que por lo tanto, todo marxista que se respete, debe abandonar ese mito por su propio bien, si es que no quiere pasar al lado de la izquierda miserable.

martes, 14 de noviembre de 2023

El poptimismo, la melomanía y la teocracia del gusto

En el artículo anterior hablé sobre cómo los Youtubers dedicados a hablar de música se han dedicado a divulgar una forma acrítica y anti-intelectual de entender a la música, y todo eso no es exclusivo del YouTube, sino que forma parte de un fenómeno mucho más grande y sistémico, que involucra, para empezar, a un analfabetismo funcional en el que la comprensión musical es prácticamente inexistente y el espectador queda reducido a ser un consumidor pasivo, y hoy me dedicaré a ahondar más a fondo en este fenómeno al que en la crítica musical se le conoce como "poptimismo" o "popismo", así como también en el concepto de "teocracia del gusto" y en lo que se suele conocer en los países hispanohablantes como "melomanía", ya que son tres cosas interconectadas y que funcionan al mismo tiempo, al punto de que generalmente sus líneas divisorias se hacen indistinguibles.

Alguna vez se le preguntó al poeta alemán Heinrich Heine sobre el porqué el hombre moderno no puede construir una catedral gótica y él respondió: "La gente de aquellos tiempos solía tener convicciones, nosotros los modernos sólo tenemos opiniones. Y se necesita más que una simple opinión para construir una catedral gótica" y eso es precisamente lo que sucede en nuestros tiempos, la opinión se ha elevado a un nivel incuestionable y no porque sean tomadas como verdad, sino como un valor "democrático" que no debe ser cuestionado o criticado, ya que (supuestamente) sería nuestro camino al totalitarismo, pero ¿Es verdad? La respuesta es un rotundo NO, de hecho, esta neutralidad es el verdadero camino al totalitarismo, ya que a pesar de que se presenta como una universalidad que busca juntar todos los puntos de vista posibles y que por lo tanto -en teoría- nos daría una democracia efectiva, en realidad es un callejón sin salida, pues a pesar de que nos hace percibir que al tener una supuesta "libertad de opinión", de decir abiertamente qué nos gusta y qué no, en realidad es una limitación a que efectivamente podamos ejercer tanto el análisis como el pensamiento crítico a la hora de escuchar música, es decir, esta "democracia" o "libertad de opinión" es muy similar a lo que sucede en el panorama político actual, que en gobiernos cada vez más tecnocratizados, y por lo tanto, más tiránicos y totalitarios, se nos hace percibir a nuestra falta de libertad como si fuese libertad de facto, es decir, se nos dice que estamos ejerciendo nuestra libertad al poder elegir entre un pastel de chocolate y uno de fresas con crema, pero lo que oculta esta falta de libertad es el hecho de que las administraciones asépticas de los tecnócratas limitan nuestra libertad efectiva a la hora de eliminar toda posibilidad de involucrarnos en la política y de pensar crítica y filosóficamente en el panorama político actual por medio de su fetichismo del conocimiento, y es por eso que la opinionitis no es realmente una pluralidad o una democracia, sino una tecnocratización de nuestra percepción sobre la música y por lo tanto, una forma de anti-intelectualización también.

La nueva corriente de crítica musical que empezó en los 2000's, que fue bautizada como "poptimismo" por el crítico musical inglés Simon Reynolds, supuestamente nació como una necesidad de romper con la vieja crítica musical que supuestamente ponía en el mayor valor posible al rock frente a otros géneros de la música popular como el pop, la música disco y el rap y buscaba la integridad artística en los grupos de rock, así como también supuestamente se oponía abiertamente a la sobreproducción, al video musical coreografiado y demás, a esta crítica se le bautizó como "rockismo", no obstante, algo que habría que afirmar es que el "rockismo" nunca existió, el poptimismo se valió de un revisionismo histórico defectuoso para fundamentarse, y a pesar de que en teoría puede no sonar equivocado (el pop también puede llegar a ser arte en ciertos momentos), no deja de tener una raigambre profundamente reaccionaria y hasta comparable con el negacionismo histórico de la extrema derecha, ya que la crítica "rockista" desde su origen en los 60's, no solo se dedicó a reseñar y criticar al rock, sino que se dedicó a reseñar al pop más comercial de su época y hasta a darle calificaciones bastante altas, de hecho, la gente que solía escribir para revistas como Rolling Stone, Spin o Creem en sus años dorados, podía ser muy severa con muchos grupos de rock, como por ejemplo, con Grand Funk Railroad, que hasta la fecha, sigue siendo uno de los grupos preferidos de los críticos para odiarlos y aventarles todo el peso de la crítica, y al mismo tiempo podían ser completamente aprobatorios con los Carpenters o con Elton John. Entonces, lo que valdría la pena cuestionarse es: ¿Cuál es el verdadero fin del poptimismo y por qué surgió? La respuesta puede ser más compleja de lo que pensamos, no obstante, intentaré condensarla para este artículo:

Antes de seguir quisiera aclarar que el poptimismo ya no es simplemente la tendencia hegemónica de la crítica musical actual, la cual se ha convertido en básicamente en clubs de porristas de un equipo deportivo, sino que ha pasado a convertirse en un conjunto de prácticas, ideas y creencias que no se reducen únicamente a la crítica musical, sino que ha pasado a convertirse en la interpretación y percepción general de la gente que escucha música, y aunque se le quiera reducir únicamente al mundo de la crítica musical, el simple hecho de que exista tan poca gente que realmente se esfuerce por leer como mínimo, la reseña de un disco, un concierto o una canción, o algo por el estilo, hace que el poptimismo se encontrara en un límite para realmente masificarse, por lo que la mejor forma de viralizarse se encontró tanto en el contenido audiovisual como los videos de YouTube, que además de reseñas, también solemos encontrar las infames "video-reacciones" y por supuesto, tampoco debemos descartar de la ecuación a los memes, porque precisamente su viralización siempre es extremadamente rápida y un ejemplo de ello es cuando hace algunos años se puso de moda un meme que decía algo así como "Cuando te haces el bien metalerote pero en las pedas pones las de José José" o la famosa burla al "true" viejo o chavorruco que suele decir "¿Y tú qué vas a saber de rock, chamaco pendejo?", y aunque no voy a negar que hasta yo fui víctima de semejante imbecilidad, esta fue la manera más eficaz de masificar al poptimismo como manera estándar de interpretar y percibir a la música, porque a pesar de que empezó como un meme para burlarse de la gente, se convirtió en un hecho, eliminando así toda posibilidad de que en verdad existiese algún tipo de "gusto culposo".

Otra cosa a aclarar es que a pesar de que la cara del "rockismo" sea ese anciano maje "true" que suele afirmar "¿Y tú qué vas a saber de rock, chamaco pendejo?", el "true" jamás fue "rockista", que no nos confunda su vestimenta, su supuesto odio a los poseros y su repetición ridícula de "el rock es cultura" o algo por el estilo, el "true" saca el cobre poptimista cuando confiesa que le gustan los corridos tumbados o alguna barrabasada por el estilo, y esto se debe a que si bien son capaces de escupir mierda sobre lo "comercial", como por ejemplo, he conocido a una infinidad de metaleros que tienen un problema de negacionismo histórico con los Beatles por el simple hecho de que dicho grupo tenga en su repertorio numerosas canciones de pop y jamás se hayan metido de lleno al hard rock, pero siempre es patético verlos confesar que les gustan, ya sea grupos vulgares y desechables como AC/DC, Van Halen o Kiss o peor aún, que terminen confesando que les gusta la música agropecuaria o la balada romántica más kitsch -como la de José José, Juan Gabriel, Napoleón, los Temerarios, los Bukis, etc.- para ponerse a "pistear" ya sea con su familia o con sus "cuates", por lo que se puede decir de manera inequívoca que al "true" jamás le importó la integridad artística, ni tampoco la música como un arte, sino que al igual que el poptimista promedio, ve a la música como una forma de reafirmar algún tipo de supremacía, es decir, es un esnob genuino, ya que si apostamos por usar la definición de la palabra: "Persona que acepta e imita de manera exagerada comportamientos e ideas nuevos que considera distinguidos, elegantes o de moda", tanto el "true" como el poptimista son esnobs genuinos, con la única diferencia de que el "true" reniega de su poptimismo y busca que lo vean como un "conocedor" y el poptimista busca que lo vean como ética, política y moralmente superior por serlo.

El poptimismo es una creación de una industria musical putrefacta que terminó cediendo a la fascistización de los expertos que fungen como ejecutivos en las disqueras, los medios de comunicación, las empresas dedicadas a la venta de boletos y demás desde fines de los 70's, los cuales se han dedicado a decidir qué es lo que el público quiere escuchar, frenando así las posibilidades de que la música de corte más experimental e innovador saliera al mercado, tal y como el difunto Frank Zappa lo explica en esta entrevista ochentera, y el fin del poptimismo es precisamente justificar las decisiones de estos tecnócratas del entretenimiento bajo la idea de que si uno se atreve a exigir que la música que escuchamos cumpla con estándares como la calidad y la integridad artísticas frente a la cantidad y la comercialidad, enseguida será acusado de "elitista", "maniqueo", "centralista" y "rockista", y aunque esta acusación a los tecnócratas del entretenimiento pueda sonar conspiranoica, esta ha sido la regla al menos en los últimos 45 años, y la cosa no termina ahí, pues también habría que mencionar que el poptimismo nace de cómo el capitalismo se nos dirige como "sujetos de consumo" y nosotros gozosamente a asumimos dicha identidad, al punto de que nuestro consumo se convierte en la medida de nuestras virtudes morales, éticas y políticas, por lo que si no consumimos a las estrellas de pop del momento o de algún género musical otrora estigmatizado por su falta de calidad, probablemente seamos considerados como personas malvadas y profundamente reaccionarias, por lo que no debería sorprendernos el estado de la modelo gringa Emily Ratajkowski, donde se culpa de misoginia internalizada por no haberle gustado la música de Taylor Swift.

El poptimismo es una mezcla de la ideología cínica del capitalismo posmoderno y las "buenas intenciones" tecnocráticas, y es por eso que si uno en verdad quiere ir más allá del poptimismo, forzosamente tendrá que tomar una posición jacobina al respecto, pues precisamente aquí las "buenas intenciones" resultan ser totalmente despreciables, así como también lo es el cinismo, y es que a pesar de las acusaciones que el poptimista ha lanzado hacia su enemigo imaginario el "rockismo", en las que no es bajado de haber caricaturizado al rock y de haber reducido a dicha música a un mero fetichismo de las mercancías, la cosa es que por el contrario, la vieja crítica musical de ninguna manera hizo nada de eso, sino que su búsqueda y logro fue precisamente que la música popular fuese considerada como un arte genuino, digno de ser estudiado de manera académica, mientras que el verdadero logro del poptimismo es precisamente el de haber creado un nuevo fetichismo de las mercancías en el que tomar en serio a la música popular está prohibido y por lo tanto, toda defensa a los valores artísticos, a la integridad artística y al pensamiento crítico, será acusada de "maniqueísmo", "centralismo" y "elitismo", y es aquí donde entra el cinismo que es defendido por el poptimismo como una autoconciencia del juego que nosotros como espectadores "realmente jugamos" y ese es el de consumidores pasivos carentes de pensamiento crítico, lo que -por supuesto- nos debería alertar, pues precisamente es aquí donde encontramos una ética totalmente basada en el consumo personal, es decir, la forma en la que el capitalismo más puro y bárbaro nos interpela como "sujetos de consumo" y así, nosotros terminamos jugando el perverso juego de la distancia irónica en la que nosotros no nos involucramos directamente en el juego que jugamos, pero participamos plenamente en él, algo así como lo que sucede con las religiones orientales y sus justificaciones más grotescas y aberrantes a limpiezas étnicas o brutales masacres o guerras, pero con la diferencia de que en lugar de justificar algo así, termina justificando una forma de teocratización del gusto, que además de todo, por su perversión (lo digo en el sentido más lacaniano posible, es decir, como versión del padre, pere-versión), es mucho más represiva que una prohibición simbólica, porque el poptimismo no se atreve a prohibir abiertamente a que escuchemos cierto tipo de música, sino que la prohibición es implícita, es decir, el poptimismo en su masticado "pluralismo" siempre buscará la forma de estigmatizar tanto al rock como a otra música defendida por los supuestos "rockistas", generalmente con argumentos de que si es música para "marihuanos" o "drogadictos", que si es "machista", "sexista", "imperialista", "misógina", "homofóbica", "violenta" y demás, hasta volverla tabú, mientras que al mismo tiempo, el pop representa a esa falta de castración, es decir, el pop nos permite acceder a nuestras peores obscenidades y fantasías, tal y como sucedió con el famoso "Gangnam Style" en la década pasada, que nos permitió acceder a una especie de proto-música militarizada que gozosamente los millennials bailaron en gigantescas coreografías, aunque tampoco habría que olvidar que un precursor de esta perversión es precisamente Michael Jackson con Thriller de 1982, que aún se baila en gigantescas coreografías y que lo que esconden estas, es precisamente una forma de violencia ritualizada y tampoco habríamos que olvidar al famoso Harlem Shake del 2013, que se convirtió en una especie de reto viral en donde se armaba una coreografía en la que todos terminaban bailando y para finalizar los ejemplos, ahí está la estúpida afición de los centennials de filmarse con sus teléfonos bailando un fragmento de canción de 20 segundos para Instagram y TikTok, todo esto son ejemplos de la perversión inherente al poptimismo, la cual ha logrado hacer ver al rock como un género "cerrado" en el que existe un público "cerrado de mente", el cual, no se atreve a seguir el mandato posmoderno de "experimentar" o de "abrir la mente", es decir, de atreverse a abrirse a la perversión tecnocrática del poptimismo, y es así como el rock termina adquiriendo una identidad histérica, es decir, se ha convertido en una especie de resistencia en la que uno es capaz de insertar sus dudas críticas sobre la calidad musical del pop, el reggaeton, el rap, la música agropecuaria, la (nueva) música tropical, etc. Y sobre las cuestionables prácticas de la industria musical, mientras que el poptimismo nos invita a gozar obscenamente de una proto-música estupidizante, de identificarnos directamente como "consumistas" y de dar rienda suelta a nuestras fantasías más retorcidas, incluyendo identificarnos con la más obscena y grotesca violencia ritualizada, pero por si esto no fuera suficiente, el poptimismo también se ha encargado de psicologizar a nuestra percepción musical, combinando esta psicologización, la cual irremediablemente termina patologizando al gusto del público rockero como si se tratase de algún trastorno mental junto con la miserable y autodestructiva herencia del maoismo de autodenunciarse, como bien lo señaló el crítico británico Simon Reynolds al criticar al crítico canadiense Carl Wilson y su defensa a Celine Dion: "es como una sesión autocrítica maoísta en la que los miembros del partido y los burócratas de bajo nivel se denunciarse a sí mismos y a otros por sus tendencias cripto-burguesas", por lo que afirmó que se trata de "una nueva forma de inquietante auto-cancelación", por lo que el poptimismo representa a las dos caras de la misma moneda de la perversión posmoderna: por un lado tenemos el híper-moralismo de la corrección política, las políticas de la identidad y la cultura de la cancelación combinado con el cinismo, la obscenidad y la vulgaridad del populismo de derecha, todo esto -por supuesto- como consecuencia de la excesiva tecnocratización de la industria musical. 

Y por lo tanto, aquí la música pasa de ser un arte a convertirse en una mercancía fetichizada que adquiere su riqueza en reticencias metafísicas y hasta teológicas precisamente en el hecho de que el poptimismo nos hace verla como símbolo de estatus social y de supremacismo ético, moral y político, es decir, el poptimista ha regresado a una forma distorsionada del viejo elitismo cultural de la modernidad que no se cansaba de considerar a la música popular como basura por el simple hecho de no atenerse al dogma del progreso y por lo tanto, solía ser considerada como "entretenimiento" o "música blanda", y precisamente el poptimismo lo que ha buscado en la práctica es que la música popular vuelva a ser considerada como "entretenimiento", pero no solo eso, sino que además de todo, como símbolo de un supremacismo moral burgués que al mismo tiempo, está plenamente incluido en la corrección política y la cultura de la cancelación, por lo que las tendencias totalitarias de estas se hacen patentes en la teocratización del gusto, pues a pesar de que el discurso poptimista suela promover valores como el "pluralismo", la "democracia" y la "diversidad", la práctica poptimista es exactamente lo contrario, pues es una práctica monista con evidentes tendencias tiránicas que ve al gusto como una totalidad orgánica, libre de antagonismos y diferencias, que solo puede ser perturbada por una intrusión corrupta externa, es decir, el poptimismo tiene una inherente tendencia criptofascista que es extraída de la política para llevarla al ámbito musical con el fin de homogeneizar al gusto general.

El poptimismo ha creado una teocracia del gusto y una versión musical de la biopolítica pospolítica en la que es imposible la solidaridad entre gustos porque finalmente, la industria musical tiene una incómoda verdad que siempre buscó ocultar y esa es que hacia mediados de los 2000's resurgió la popularidad del rock gracias al internet y los aún nacientes servicios de streaming, y eso implicaba que lo "viejo" pudiera volver a ganar terreno y lo "nuevo" -es decir, la creación perfecta del tecnócrata corporativo- terminara en el basurero de la historia de una manera tan estúpida, por lo que esta es una de las verdaderas razones por las que la industria musical llevó a cabo todo ese combate a la "piratería" desde la demanda de Metallica a Napster hasta la caída de Megaupload con el fin de que los productos industriales ideados por los expertos no sufrieran de un colapso tan ridículo gracias al redescubrimiento del rock viejo por parte de los cibernautas, que además de todo, este redescubrimiento ya llevaba de manera implícita, una forma de comunismo.

Ahora, una de las formas en las que el poptimismo y su teocratización del gusto ha quedado justificada es precisamente con la mentada "melomanía", de la que no hablaré tanto porque generalmente sería redundar mucho de lo que ya dije, pero sí diré que su bienintencionada "neutralidad" es precisamente de la que está construído el infierno, su estúpida tendencia de rechazar a la crítica como "prejuicio" y de siempre buscar la "neutralidad" ("no quiero que me encasillen, que me reduzcan a algo particular") es lo que hace de la "melomanía" algo tan despreciable y también de algunos críticos del poptimismo, que lejos de hacer una crítica sensata a dicho fenómeno, el hecho de que quieran ser "neutrales" y critiquen tanto al poptimismo como al inexistente "rockismo", automáticamente los convierte en cuestionables, porque precisamente el verdadero antagonismo que existe para el poptimismo y la "melomanía" es precisamente una crítica musical que abraza abiertamente a la convicción y la seriedad, es decir, que se atreve a decir su nombre y que por lo tanto, es capaz de someter a la música a una evaluación crítica implacable, porque finalmente, lo que realmente significa "tomarse en serio a la música" es eso, tomar partido y no jugar al perverso juego de la "neutralidad", sino atreverse a criticar no solo a la música, sino a la industria musical en general, aunque eso implique que el poptimista idiota nos acuse de "rockistas", "elitistas", "maniqueístas" y demás bonitos términos.

Como actualización del 15 de Noviembre del 2023, olvidé hablar de algo muy importante, y es que algo que también ha logrado poptimismo es que a la gente ya no le importe en lo más mínimo el género musical y por lo tanto, haya retrocedido milenios al categorizar y escuchar la música de acuerdo al estado de ánimo o a las actividades, lo que me deja en claro que particularmente para la generación más jóven que es la "contemplativa" -mal llamada "centennial", "zoomer" o "generación z"- (nacida entre el 2006 y el 2029), la música ha dejado de ser percibida como un arte genuino y otra vez hemos regresado a la época de las primeras civilizaciones, donde la música tenía un fin utilitario y funcional, es decir, la música se dividía en: música para funerales, para rituales, para bailar, etc. Ahora la categorización es similar, con la única diferencia de que, este retorno a la antigüedad tiene un estúpido énfasis en los sentimientos y los estados de ánimo, y aunque exista gente ignorante que ve con buenos ojos a este cambio y hasta lo justifica afirmando que "todo cambio es bueno", lo que me alerta es que precisamente uno de los mayores logros de la europa medieval y moderna respecto a la música que fue precisamente trascender al utilitarismo y funcionalismo ha desaparecido gracias a que la estética se ha relativizado a tal punto que incluso el género musical está luchando por no desaparecer, por lo que todo intento genuino por intentar innovar o experimentar ya no tendrá ningún sentido, así como tampoco tendrá sentido hacer obras que apuesten por la belleza, sino que la música será únicamente funcional o utilitaria de acuerdo al estúpido subjetivismo de la generación más reciente y las que siguen.

Otra cosa que habría que mencionar para terminar este artículo es como la calidad de la música ha pasado a no tener ninguna importancia, y esto es notorio cuando a algún mentecato se le ocurre grabar un cover de reggaeton, banda sinaloense, ranchera, norteño, balada romántica o trap en rock y la gente es capaz de aplaudir a semejante imbecilidad, incluso llegando a atreverse a comentar cosas tan patéticas como que si las canciones de Peso Pluma estuviesen escritas en inglés y compuestas como rock, la gente le aplaudiría y lo admiraría como lo hace con los Beatles, cosa que por supuesto, es un atrevimiento y una falta de respeto al legado de los Beatles o de cualquier artista o banda que de verdad se esforzó por hacer música con un sentido artístico, porque un macuarro como Peso Pluma, con todo y su asquerosa voz nasal y sus letras de mierda, solo pertenece al basurero de la historia, y lo mismo aplica para otros ídolos de la generación contemplativa como Bad Bunny, Karol G, Maluma, Ozuna, Dua Lipa, Taylor Swift, etc.

miércoles, 16 de noviembre de 2022

Contra la izquierda miserable, la corrección política y el totalitarismo (nueva edición)

 Muy buenos días tengan todos ustedes, camaradas, antes que nada, he decidido re-escribir este artículo con el fin de condensarlo y de no ser tan aplastante en mis críticas, aún así, mantendré la parte crítica, sin embargo, agregaré algunas aclaraciones y explicaré más mis puntos, ya que en el anterior, sentí que mis críticas podían prestarse a ciertas ambigüedades o a que de plano se pensara que decía exactamente lo contrario a lo que en verdad quise decir, igualmente decidí hacer más corta esta versión con el fin de que tenga una mejor lectura. Sin más que agregar, vamos al artículo:

Para explicar la noción de la "izquierda miserable", tendremos que usar algo de historia y remontarnos a lo que vino después del Mayo Francés, pues de 1969 a 1973, la contracultura sesentera vino cuesta abajo y pronto se demostró que su potencial político se había agotado cuando el capitalismo comenzó a adoptar eslóganes que alguna vez fueron anticapitalistas y el primer experimento neoliberal se instauró un 11 de Septiembre de 1973, siendo este, el tiro de gracia a los 60's por parte del capitalismo, igualmente habría que mencionar que por ejemplo, el hedonismo y el consumo de drogas dejaron de tener un potencial político y más bien se convirtieron en un escapismo político, tal y como lo podemos notar en la vida nocturna de las discotecas o incluso en la vida de decadencia y drogadicción de muchas figuras del punk. Y en este agotamiento tan rápido del potencial político de las luchas del 68, la izquierda quedó despojada de un proyecto político viable como alternativa al capitalismo, que ahora prometía una reducción de la burocracia y cumplir todas las expectativas de los trabajadores, por lo que ahora, el capitalismo era lo flexible y el viejo socialismo era lo conservador, burocrático y cerrado, y así pasan los 70's y llegan los 80's, cuando comienza la internacionalización del capitalismo tardío, con sus caras más conocidas: Margaret Thatcher y Ronald Reagan, y pronto llegaría el final del "socialismo realmente existente" con la caída del bloque oriental en 1989 y la atrevida afirmación pseudo-hegeliana de Francis Fukuyama de "el Fin de la Historia", dejando en claro que la izquierda estaba en una miseria teórica/política de la que hasta la fecha, no se ha podido recuperar del todo.

Con el pasar del tiempo, la izquierda ha abrazado el Fukuyamismo/Thatcherismo, es decir, la idea de que el capitalismo es lo único viable ante el fracaso del "socialismo realmente existente", pero no solo eso (que ya de por sí es lamentable), sino que también la izquierda ha ido abrazando los peores vicios de la derecha, como por ejemplo, el totalitarismo (aunque hemos de aceptar que no es algo nuevo, sino que Stalin, Hoxha, Mao, Tito, los Kim y demás, habían abrazado ese vicio reaccionario) y por supuesto, el nacionalismo y los negacionismos de distintos tipos, igualmente el abrazo de la izquierda por la influencia del post-estructuralismo ha sido una parte responsable de esta miseria, aunque no la única, ya que por ejemplo, existen izquierdistas miserables que han abrazado la crítica y el rechazo al legado post-estructuralista, pero no dejan de ser miserables por el hecho de no tener un proyecto político viable (siguen reivindicando al fallido y muerto proyecto estalinista) y de abrazar incluso tácticas de corte terrorista (como es el caso del Frente Obrero de España), sin embargo, no se puede decir que todo esté perdido, ya que por ejemplo, en latinoamérica, existen al menos tres proyectos políticos más o menos viables que no han caído en ese patetismo, a pesar de que hay cosas de sus proyectos pueden ser criticables o cuestionables, como son los casos de la 4a Transformación de Andrés Manuel López Obrador en México, el socialismo democrático boliviano de Evo Morales, la socialdemocracia de Pepe Mujica en Uruguay y el aún nuevo proyecto de Gustavo Petro en Colombia.

Ahora, pasaré a listar las corrientes que pertenecen a la izquierda miserable:

1. Progresismo liberal:
El hecho por el que el progresismo liberal forme parte de la miseria izquierdista es por el hecho de que apoya plena y apasionadamente al proyecto capitalista, rozando o poniéndose puntualmente dentro de la lógica del neoliberalismo, así como también, es muy común que tenga un fuerte lazo con la tecnocracia, pero igualmente algo que hace que el progresismo liberal sea miserable es su influencia post-estructuralista, que lejos de ser una lógica contra el capitalismo, es más bien la forma en la que lo reproduce ideológicamente hablando, pues precisamente la idea de que la modernidad es un proyecto "inconcluso" y que cada quien puede crear su propia modernidad alternativa, es algo que definitivamente tiene que criticarse, pero lo peor del progresismo liberal es su abrazo total a la corrección política, que muy a pesar de que en principio, uno pueda estar de acuerdo en buscar acabar con el machismo, la homofobia, el racismo y demás, en donde está el problema no es su principio, sino en su forma, que ya abordaremos más adelante.

2. Marxismo rancio con tendencias derechistas
Esta es tal vez la más patética y miserable, precisamente porque es cada vez más común que los viejos marxistas abracen el discurso propio de la derecha populista o que incluso abracen su fundamentalismo religioso, como es el caso de los gustavobuenistas de Oviedo, que al abrazar la filosofía del ultraderechista Gustavo Bueno, han abrazado un cripto-falangismo que nos hace dudar si en verdad son marxistas o si se trata de una versión española del llamado "nacional-bolchevismo", lo mismo va para el partido Frente Obrero y sus tendencias terroristas ante el enemigo "posmodernista".

3. Anarquismo y libertarismo
Aquí se encuentra una de las tendencias más miserables, pero al mismo tiempo, la más estúpida teóricamente hablando, pues el simple hecho de abrazar el pseudo-ascetismo capitalista de no involucrarse en el poder estatal, lo que los lleva a una marginalidad que lejos de ser una resistencia, resulta ser un movimiento que no sirve para nada.

4. Populismo de izquierda
Llegamos al menos peor, aunque aún así sus tendencias autoritarias y sus callejones sin salida heredados del empirismo británico son cosas a criticarle a esta tendencia, porque precisamente es el abrazo al viejo discurso derechista de externalizar torpemente sus propios fracasos en un agente externo corrupto que le impide realizar sus "potenciales bloqueados", este es el problema con el chavismo en Venezuela y con SYRIZA en Grecia.

Ya aclarado todo sobre la izquierda miserable, vayamos al apartado de la corrección política:

La corrección política es un síntoma de ese rechazo constante de la izquierda a aprender de sus fracasos políticos/errores históricos, pues lejos de ser algo "izquierdista", más bien se trata de una hiper-moralización burguesa que es inherentemente reaccionaria, porque lejos de acabar con los problemas que busca acabar, más bien los intenta ocultar en un gesto de patética impotencia en el que al abrazar ese empirismo propio de la filosofía analítica, lejos de llevarnos a pensar, se externaliza al antagonismo muy en la lógica populista, ya sea en el lenguaje o en otras cosas como el arte, la literatura y demás, es el pataleo patético de una izquierda que no quiere aceptar que se está ahogando en su propia miseria filosófica/teórica/política y que ante ese hundimiento, tiene que recurrir a la censura con el fin de no tener que tocar los problemas que supuestamente busca eliminar.

La forma más difundida en los países hispanohablantes de la corrección política es el mentado "lenguaje inclusivo", del que antes de pasar a criticarlo, pasaré a advertir que esta parte del artículo podrá ser incómoda para muchos camaradas, ya que mi crítica será como agarrarlo a patadas y desenmascararé su reacción inherente con el marco teórico de hegel-freud-lacan-marx-zizek, y también temo que será decepcionante para los defensores de un organismo como la Real Academia Española, ya que precisamente la crítica que haré, será precisamente a la lógica tecnocrática del "lenguaje inclusivo" y el hecho de que la RAE también actúe como un organismo tecnocrático, es la razón por la que NO tomaré sus argumentos y más bien me iré con una perspectiva politizada de corte hegeliano-freudiano-lacaniano-marxista-zizekiano, ya que creo que es mucho más pertinente tocar el tema de las consecuencias filosóficas y políticas del fenómeno que las de una simple cuestión de lingüística.

El orígen del "lenguaje inclusivo" está en disputa, ya que unos se lo atribuyen a la ONU y un panfleto de corte feminista, pero también se dice que su orígen está en una universidad privada de Argentina, donde unos alumnos de clase alta lo crearon, aunque sea lo que sea, NO es lo más importante, sino sus implicaciones filosóficas y políticas.

El "lenguaje inclusivo" parte de la premisa de que el idioma es inherentemente machista, y que el genérico masculino "todos", "nosotros", "otros" y demás lo que hace es invisibilizar a la mujer y las demás identidades/orientaciones sexuales (me rehúso a usar "género" para evitar confusiones), y que por lo tanto, la gramática del Español es un campo de lucha en el que se debe eliminar su tendencia "patriarcal" al neutralizarlo por el uso de la "e", la "x" o la "@" en palabras que usualmente se usan con el genérico masculino como "todes", "nosotres", "otres" o en desdoblar a la gramática para usar "todos y todas" y demás, con el fin de visibilizar a esas identidades sexuales que el patriarcado "ha invisibilizado", el primer problema con esta premisa es que a leguas se trata de una lógica empirista muy propia de la filosofía analítica, pues ante el rehúso de ponerse a pensar seriamente, se elimina el legado hegeliano propio de la izquierda -es decir, de reconocer la constitución antagónica inherente a la sociedad- y se pasa a abrazar la lógica reaccionaria -propia del empirismo- de ver a la sociedad como una totalidad "orgánica" y "armoniosa" que es interrumpida por un intruso corrupto externo que introduce el antagonismo a esa totalidad -en este caso, el "intruso corrupto" sería la gramática y su convención genérica-, lo que podemos ver aquí es que efectivamente, la corrección política en cualquiera de sus presentaciones, es el abrazo de la lógica fascista/tecnocrática/totalitaria por parte de la izquierda y en específicamente en el caso del "lenguaje inclusivo" se trata de una semiótica totalitaria que ve al lenguaje como una totalidad "orgánica" que se ve perturbada por la introducción del género gramatical que es la forma en la que el lenguaje marca la diferencia, no solo sexual, sino que en general, la convención del género sirve para poder hacer la diferencia entre los objetos de la vida real, los cuales, en su mayoría, CARECEN de sexo.

Ahora, la premisa del "lenguaje inclusivo" de que el genérico masculino aplicado en plural como "todos", "nosotros" y demás, se trata de una convención patriarcal, queda refutada por el hecho de que la idea de eliminar la diferencia del lenguaje que es marcada por el género gramatical y de introducir un género "neutral" con la "e", la "x" o la "@", más bien me huele a que se trata de un caso ejemplar del "retorno de lo reprimido", pues según el psicoanalista Sigmund Freud, esto sucedió en las sociedades antiguas que comenzaron siendo patriarcales/totalitarias, y los hombres jóvenes, hartos de la represión del patriarca a sus tribus, deciden matarlo, sin embargo, la imagen del patriarca regresó de una forma deformada o distorsionada: en los dioses y los cultos religiosos, aquí tendremos que citar al psicoanalista argentino Martín Esteban Uranga, quien escribió este artículo interesantísimo en Mayo del 2021 para el periódico Perfil:

"La persistencia en la ilusión de la reunificación entre los sexos es correlativa a las fantasías megalómanas de eternidad. Porque es la diferencia irreductible entre los sexos la herida existencial que cuestiona radicalmente la omnipotencia del narcisismo facilitando así el acceso a la asunción de la finitud. Es lo que en psicoanálisis se denomina castración: la ética de asumir el no-todo, la interdicción de los afanes fusionales y simbióticos de toda índole, y, en última instancia, la inquietante y fecunda libertad que promueve la aceptación  del destino de muerte."

"Un exponente simbólico de la disolución de lo femenino promovida por esta tendencia, nada desdeñable por cierto, es el llamado lenguaje inclusivo. El “TODES”, en nuestra lengua castellana, supone la destitución de la diferencia sexual, y, con ella, de la femineidad en tanto tal, en pos de una expresión que pretende unificar los sexos hasta hacerlos indiferenciables. En nuestro lenguaje, el modo de significar que los sexos no son indistinguibles (ni complementarios) tiene lugar a través de la asunción representativa de lo masculino, que ve acotada su hegemonía por la presencia de la declinación femenina que opera como sustracción. La unicidad (“TODES”) o la complementariedad (el mito de la naranja que surge como reunión de las dos mitades, “TODOS y TODAS”) son dos modos de negar lo imposible del encuentro acabado y total entre los sexos.

La persistencia en la ilusión de la reunificación entre los sexos es correlativa a las fantasías megalómanas de eternidad. Porque es la diferencia irreductible entre los sexos la herida existencial que cuestiona radicalmente la omnipotencia del narcisismo facilitando así el acceso a la asunción de la finitud. Es lo que en psicoanálisis se denomina castración: la ética de asumir el no-todo, la interdicción de los afanes fusionales y simbióticos de toda índole, y, en última instancia, la inquietante y fecunda libertad que promueve la aceptación  del destino de muerte.

Vayamos al lenguaje de signo patriarcal. El “TODOS”, incapaz de subsumir a la mujer en el lenguaje debido a que la declinación femenina persiste como tal, deja en evidencia, a la par que la categoría sexual masculina adopta una función de vanguardia, la imposibilidad de encasillar lo femenino que escapa a su afán de nominación. Si en el lenguaje patriarcal la mujer deja testimonio de su presencia sustrayéndose a la hegemonía masculina, en el “TODES” queda desaparecida detrás de una expresión que, al disolver la diferencia, promueve la unicidad.

El “TODES” realiza los atávicos sueños de una masculinidad opresiva, promoviendo un lenguaje que deja de testimoniar acerca de la imposibilidad de significar el mundo sin resto. Sustrae al lenguaje su condición humana más esencial: la de ser una manifestación de la imposibilidad de significarlo todo. Cuando se cae en la pretensión de que el lenguaje todo lo abarque, la única inclusión que se logra es la que acontece en los campos de concentración, donde todas las diferencias son borradas en pos de un número (al fin la matemática, la cifra, logra lo que el lenguaje nominal resiste). El “TODES” tiene la pretensión del número. Hacer del significante signo, semiótica totalitaria, es decir, pretender significar la totalidad arrasando con las diferencias. Implica, en términos de opresión, un incremento cualitativo respecto del machismo. Supone, podríamos decir, el develamiento y la exaltación del núcleo vero del lado más oscuro del patriarcado: la pretensión totalitaria."

La cita tan larga va con el fin de explicar una parte del problema con el "lenguaje inclusivo", sin embargo, vamos a tener que recurrir directamente a Kant y a Hegel, los grandes del idealismo alemán, quienes introdujeron las nociones de "imposibilidad", "absoluto" y "antagonismo" y tendremos que pasarlo a terminología zizekiana, y es que en términos zizekianos, lo que posibilita la existencia de las 2 alas del espectro político son sus bases filosóficas/teóricas, es decir, la izquierda parte del legado kantiano-hegeliano-marxista que la sitúa en el materialismo dialéctico, lo que la hace negar la existencia de la "neutralidad" y aceptar el carácter antagónico inherente a la sociedad, lo que la hace efectivamente, universalista, mientras que la derecha es idealista y afirma que existe una totalidad "orgánica" que es "neutral" y "particular" al mismo tiempo, esto es lo que hace que la derecha adopte una posición particularista que apela al nacionalismo o a algún tipo de conservadurismo religioso, lo que hace que el "centro" sea efectivamente inexistente, es aquí donde tenemos que darnos cuenta de que la proposición del "lenguaje inclusivo" por "neutralizar" a la gramática se trata de un gesto completamente derechista que apela a una lógica patriarcal que se esconde detrás de un argumento falaz que se disfraza de exactamente lo contrario.

Una de las premisas del "lenguaje inclusivo" parte de la insensata y profundamente reaccionaria cita del crítico cultural George Steiner "lo que no puede ser nombrado, NO existe", pues lejos de ser verdaderamente subversiva, más bien se trata de una frase que confirma la lógica patriarcal del "lenguaje inclusivo", ya que precisamente la idea de "neutralizar" al lenguaje precisamente lo que busca es que los demás NO existan.

Kant y Hegel fueron los que introdujeron las nociones de "imposible", "absoluto" y "antagonismo", y definitivamente estas nociones nos darán un norte sobre el llamado "totalitarismo", y es que especialmente Hegel radicalizó las posturas kantianas con respecto al "imposible" y de ahí radicaba su obsesión con la "nada" o el "absoluto", para Hegel, la totalidad de la que solía hablar todo el tiempo, NO se trataba de una "orgánica" que estaba "ya resuelta", sino de una que contenía en sí misma a sus antagonismos y/o diferencias, a las particularidades, por lo que la totalidad era en sí misma, irresoluble, contradictoria, y esto, pasado al psicoanálisis, sería precisamente la castración, y a todo esto ¿Qué es la "castración"? Se refiere al episodio traumático donde el niño, se ve obligado a salir de su solipsismo en el que todo está indiferenciado y funciona de una manera "ya resuelta", y descubre que las niñas NO tienen pene, por lo que parafraseando a Uranga, el niño se ve obligado a aceptar el no-todo, la incompletitud de lo Real.

El psicoanalista francés Jacques Lacan fue controvertido por varias de sus afirmaciones, pero una en específico es la de "la Mujer NO existe", ¿A qué se refería con tal aseveración? Pues precisamente a una que a los defensores del "lenguaje inclusivo" les dolerá muchísimo, y es que Lacan explicaba que "lo humano" o "la humanidad" NO se trataba de un medio "neutral" en donde los dos sexos funcionan de una manera complementaria, sino que "la humanidad" como espacio de discusión está "ya-sobredeterminada" por "lo masculino", es decir, "Hombre" o "humanidad" son términos intercambiables, precisamente porque incluyen a ambos sexos, pero NO los totaliza/romantiza, mientras que la "Mujer" resulta ser lo Real/imposible, es decir, la "Mujer" es lo que se resiste a la totalización/romantización, y esto exactamente es lo que aplica a la gramática, pues el genérico masculino cuando se aplica a un grupo de personas sin tener en cuenta su sexo biológico, ya está, efectivamente incluyendo a TODOS, aunque no los totaliza en el sentido de dejarlos indiferenciados, y este es el motivo por el que existe el genérico femenino y sirve para señalar a un grupo únicamente conformado por mujeres, entonces, lo que nos queda aquí es afirmar que el "lenguaje inclusivo" se trata del sueño de una PERVERSA lógica patriarcal que en su totalitarismo, busca invisibilizar a las mujeres y a todas las identidades sexuales que no pueden existir en su sueño de una totalidad orgánica/indiferenciada regida por un patriarca con pretensiones narcisistas de postularse como una deidad tribal que niega que la diferencia efectivamente existe, por lo que lejos de incluir a esas identidades, más bien las excluye y las hace invisibles desde la gramática.

Ahora, para parafrasear a Slavoj Zizek, la corrección política se trata de un sistema de disciplina totalitario que lo que realmente busca es controlar nuestra conducta por medio de la censura, esto, por supuesto, tiene un gran parecido -y que dudo que sea coincidencia- con el conductismo de B.F. Skinner, que afirmaba que la única forma de hacer un análisis a un paciente "mentalmente enfermo" era observando su conducta de manera empírica y tirando a la basura toda teoría que postulara la existencia de una "mente", por lo que basado en ello, el paciente debía ser condicionado. Esto por supuesto, fue completamente aceptado por los movimientos tecnocráticos de Estados Unidos, de los que Skinner fue parte, sin embargo, el mismo Skinner -quien postuló al conductismo- hizo un experimento con unas gente sobre cómo sería la tan mentada utopía tecnocrática y con lo que se vió encontrado fue con que justo ahí estaba la fórmula del totalitarismo, en el hecho de tener a un sistema controlado por "expertos", y eso es precisamente la corrección política, un peligroso totalitarismo de raigambre conductista en el que los "expertos" asumen el papel de que efectivamente saben mejor lo que nosotros queremos que nosotros mismos.

Para concluir, quisiera hablar sobre los tecnócratas, pues uno de los discursos que suelen usar para legitimarse es que todos los episodios desafortunados de la humanidad son culpa de los "políticos" y su "exceso de subjetivismo", sin embargo, tendremos que invertir este discurso y más bien, los mayores infortunios de la humanidad han sido perpetrados por los "expertos" y su exceso de relativismo, o para parafrasear a Hegel, el relativismo/subjetivismo del tecnócrata radica precisamente en su condición de "experto", pues precisamente la "experiencia" sólo puede darse en un nivel subjetivista y ese es el hecho por el que la idea de una "objetividad" se ve desmoronada en el psicoanálisis lacaniano, cuando hace la distinción entre "la realidad" y "lo Real", pues "la realidad" pasa a ser la experiencia empírica de lo que percibimos de lo Real, por lo que está atravesada por el fantasma (o términos zizekianos, la ideología) y esto NO nos permite ver las cosas "tal y como son", mientras que "lo Real" es lo imposible, lo que se resiste a la totalización/romantización (al igual que la "Mujer"), entonces, la tecnocracia pasa a ser un régimen en donde un sujeto pervertido asume directamente su papel de amo y en esa misma asunción, asume que sabe lo que el gran Otro (los demás) quiere, la cosa es que esta asunción no es más que la completa locura, pues como diría el mismo Lacan: "El loco es un Rey que está convencido de que es un Rey", y en su fetichismo por el conocimiento, el tecnócrata está inmerso en una experiencia solipsista donde asume que nada existe más que él mismo y ese es el motivo por el que como izquierdistas, debemos pelear con capa y espada ante algo tan asquerosamente reaccionario como la tecnocracia y su solipsismo más conocido como "totalitarismo".

sábado, 15 de octubre de 2022

El kitsch, el arte contemporáneo y la cultura popular frente a la subversión.

Muy buenas noches tengan todos ustedes, camaradas, este artículo originalmente iba a ser la introducción para la reseña de un disco que estoy preparando para el otro blog, pero la longitud me obligó publicarla por acá en forma de artículo independiente, por lo que espero que sea de su agrado y... ¡Hasta más vernos!
 
¿Qué es realmente el mentado kitsch? La típica concepción que perdura hasta nuestros días es que el kitsch se opone al arte por su superficialidad y banalidad, pero ¿Qué tal si es exactamente lo contrario? Esto lo explica Slavoj Zizek en esta cita:

"Habría que invertir la concepción habitual que opone la profundidad del genuino arte a la superficialidad del kitsch comercial. En realidad, el problema del kitsch es que es demasiado «profundo», manipula arcanas fuerzas libidinales e ideológicas, mientras que el auténtico arte sabe permanecer en la superficie y sustraerse de su contexto «más profundo» de realidad histórica"

Aquí es donde nos toca hacer un análisis exhaustivo al fenómeno, pues es en el capitalismo tardío en donde el kitsch ha impregnado prácticamente todo, desde la política hasta nuestros rituales cotidianos, ¿A qué me refiero con esto? El kitsch es cínico, desenfadado, bobalicón, banal, torpe, ingenuo y despreciable, y la ideología del capitalismo tardío es precisamente el cinismo. Cuando la ideología nos interpela, es cuando nos percibimos como seres plenos y autónomos que no podemos ser reducidos a meras "marionetas" de una ideología exterior y es en este desentendimiento con el orden socio-simbólico-ideológico que la interpelación tuvo éxito, cabría destacar que la ideología cínica de la posmodernidad tiene un componente sumamente "existencialista" y también, muy de corte "bukowskiano", porque precisamente nos interpela exitosamente cuando nosotros creemos que podemos escapar de ella cuando nos refugiamos en nuestro "yo interior", ¿Pero cómo se relaciona esto con el kitsch? Se preguntarán ustedes y la respuesta es relativamente sencilla, pues el kitsch nos agarra precisamente de "nuestro interior" a través de nuestros sentimientos y/o emociones, es por eso que a pesar de que Zizek escribió esto como defensa al arte contemporáneo, yo lo usaré en contra, y no solo para el de carácter "vanguardista", sino para la cultura popular también, pues es cada vez más común encontrar que la función del arte contemporáneo ya NO sea la de ponernos a pensar o a dialogar con la obra en cuestión, sino que hoy esté difuminando esa línea que separa al arte genuino del kitsch, y como ejemplo, usaré uno que pude presenciar hace una semana, cuando estuve en el Mercado donde mi familia tiene un pequeño negocio, presenciando un espectáculo de danza mandado por Bellas Artes, que a pesar de que se les agradece, lo que pude notar es que el concepto que maneja ese grupo de danza es exageradamente kitsch, pues mezclan elementos extremadamente populares con un mensaje "consciente", en este caso, de carácter ecologista y lo que me disgustó de esto último, es que su mensaje, lejos de hacer que la gente piense correctamente, más bien apeló a un ridículo y rancio discurso que apunta a un sujeto criminalmente responsable del cambio climático al hablar "concientizar" a la gente con hacer pequeñas acciones individuales como dejar de usar plástico o separar nuestra basura orgánica de la inorgánica, y esto es cada vez más común verlo en el arte contemporáneo, y sí, estoy completamente consciente de que aquí me la van a mentar, pero por ejemplo, todas estas exposiciones de fotografía o de "obras" bastante bobaliconas que muestran "nuestra realidad", NO cumplen con el requisito de hacernos pensar, pues precisamente cuando vemos fotografías de nuestra decadente realidad social como barrios marginados, cadáveres asquerosos o niños desnutridos con miasis, o cuando vemos obras que son simplemente botes de agua o algo por el estilo, lo que hacen NO es hacernos pensar en las condiciones materiales que le dieron paso a todo eso, sino que nos escandalizamos porque nos llegan directamente a nuestros sentimientos, como si se tratase de un adorno ridículo producido en serie en alguna fábrica anónima de China, lo mismo aplica para la música popular de nuestros días que se asume como "políticamente comprometida" por denunciar directamente lo que está mal con el mundo o sus respectivos países, este es uno de los motivos por los que no puedo soportar al rap, al reggaeton, a la música de protesta contemporánea, al punk contemporáneo, a los narcocorridos y al "rock" mexicano de corte folcloroide, porque sus "artistas" han demostrado una y otra vez que se encuentran dentro del kitsch más patético y sentimentalista que va muy de la mano con la ideología cínica del capitalismo tardío, y cuando veo que la "izquierda" defiende todo esto porque es "consciente", me hace dudar seriamente si esa "izquierda" en verdad está haciendo resistencia o solo es la puta del capitalismo, ¿A qué me refiero con esto? Pues a que su "resistencia" lejos de ser genuina o legítima desde un contexto político de izquierda, más bien muestra que la "izquierda" se ha derechizado y que su "resistencia" más bien es al pensamiento, lo mismo que el anti-intelectualismo tan propio de la derecha, por lo que este es uno de los principales motivos por los que decidí nombrar a la "izquierda" posmoderna, políticamente correcta, como la "izquierda miserable".

Otro punto que hay que tocar es como la música en verdad puede funcionar como un medio de subversión, y si hay algo que he podido notar con el paso del tiempo, es que la música verdaderamente «subversiva» nunca se autopercibe como tal, veamos por ejemplo, a grupos como los eslovenos Laibach o incluso a los alemanes Rammstein, que a pesar de que su música no me fascina, han logrado crear una sátira inteligente e ingeniosa hacia el estalinismo y el fascismo al tomarse completamente en serio toda la simbología de ambas ideologías hasta sacar su parte ridícula e involuntariamente cómica para efectivamente destruir su efectividad simbólica, pero no acabemos ahí, una de las cosas más curiosas que oí de unos asistentes de Avándaro es que la masa de jóvenes que estuvieron aquellos 9, 10, 11 y 12 de Septiembre de 1971 en el "Woodstock mexicano" lograron algo muy cercano a una "sobreidentificación" al fundirse en la masa, como si se tratase de un fascismo hippie momentáneo y esto, por supuesto, alarmó a las autoridades mexicanas de aquel entonces, que en sus tendencias fascistoides/totalitarias, buscaban que la gente estuviese fundida en el estado (algo muy budista, dicho sea de paso), a pesar de que fueron las mismas autoridades quienes financiaron a dicho festival con el fin de que los jóvenes terminaran idiotizados y enajenados a su contexto sociopolítico, pero finalmente el evento terminó siendo una subversión aún mayor que la de los movimientos estudiantiles del 68 y el 71, lo que finalmente hizo que las autoridades vetaran tácitamente al rock en los siguientes años, pero aquí no se acaba la cosa, pues a veces cuando me pongo a observar como funciona a nivel social el subgénero del rock conocido como "arena rock", "rock orientado a los adultos" o "aor", veo que a pesar de que por muchos años se le ha vilipendiado por ser considerado "inauténtico", "comercial", "kitsch" o "música de las corporaciones", más bien es la música que constantemente se ha sobreidentificado con el kitsch, pues en sus mensajes abiertamente banales, en sus composiciones "hímnicas" y en cómo las masas se reúnen en los estadios o arenas a corear las canciones que tienen un fuerte componente de "himno", a sus críticos les aparece directamente como si se tratase de todo un asqueroso espectáculo totalitario para idiotizar a las masas, pero lo que -inconscientemente- sucede es que la música de grupos como REO Speedwagon, Journey, Foreigner, Styx, Queen, Survivor y demás, constantemente han estado sobreidentificándose con el kitsch y curiosamente, han sido los únicos que han podido mantener de manera intacta el potencial subversivo del rock, más que toda reivindicación patética y anticuada del rock como "cultura juvenil", pues como diría el (reaccionario) Frank Zappa en uno de sus momentos de lucidez, la juventud es mucho más reaccionaria y cerrada con el arte que la gente vieja, y este es uno de los motivos principales por los que la vieja e idiosincrática frase de Pete Townshend "prefiero morir jóven antes que envejecer" no ha envejecido bien, sino que hoy más que nunca suena anticuada y reaccionaria, pues hoy lo verdaderamente subversivo sería afirmar "prefiero envejecer prematuramente antes que ser un joven idiota", pues son precisamente los viejos los que han sabido preservar ese espíritu subversivo y contestatario del rock, mientras que los jóvenes han hecho todo por domesticar al rock de acuerdo a las exigencias del capitalismo tardío.

Otra cosa que quería comentar es sobre la oposición del verdadero arte y el kitsch, y en el rock esto se manifiesta de la siguiente manera: Un ejemplo que quiero dar es en el rock mexicano al oponer a un grupo como los Dug Dug's o el Ritual con la mayor parte del rock mexicano que se ha producido desde los 80's hasta la fecha, pero para simplificarlo de manera correcta, lo haré con el movimiento rupestre. Pues mientras que el movimiento rupestre se ha quedado estancado en su contexto histórico ochentero y ha reivindicado al kitsch mexicano -o "naquismo"- con ese humor posmoderno asquerosamente cínico, grupos como los Dug Dug's han logrado crear un material que ha sabido mantenerse en la superficie y que ha logrado sustraerse de cualquier contexto histórico particular, y ese es el motivo por el que es cada vez más común ver a millennials tanto mexicanos como extranjeros, admirar el diverso y colorido trabajo de Armando Nava y sus Dug Dug's, esto mismo pasa con la psicodelia sesentera y la constante fijación de las disqueras independientes por re-editar rarezas del subgénero, pues a pesar de su rareza y de que el reconocimiento les haya llegado muchos años después de sus respectivos lanzamientos, es la música la que ha logrado trascender a su contexto histórico particular debido a que los artistas -generalmente sin darse cuenta de ello- lograron mantenerse en la superficie y eso es lo que les da un mérito artístico IMPORTANTÍSIMO.