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sábado, 21 de septiembre de 2024

En defensa de lo "viejo" y la "vejez" y una crítica al poptimismo y su fascistización de la discusión musical

El poptimismo es un fenómeno completamente criticable y cuestionable, porque es la introducción de la lógica pequeñoburguesa de la corrección política y de la del populismo a la discusión musical, es decir, es una fascistización de la discusión musical, y sus críticos tienen toda la razón en criticar a dicho fenómeno, además de que sus argumentos en general, son válidos, pero en cuanto buscan salir del problema, es cuando caen en la mistificación ideológica, es decir, a los críticos del poptimismo les hace falta abrazar a Hegel y su dialéctica, y criticar a las mismísimas bases de este para finalmente socavarlo.

El poptimismo es en principio es un pensamiento razonable y hasta sensato, es decir, reconocer que el pop también puede llegar a ser arte en sí no tiene nada de malo, porque finalmente tenemos numerosos ejemplos donde llegó a serlo o estuvo cerca, no obstante, ese no es el problema, y es aquí donde debemos volver a Hegel y a Marx, pues el problema no se encuentra en dicho pensamiento, sino en la práctica, y para socavaral poptimismo necesitamos no solo ir hacia este, sino a su base: el dogma del "progreso" con todo y su utilitarismo y aplicar la dialéctica hegeliana a este, pues como habría que recordar, la verdad no se encuentra en lo bueno de algo, sino en lo que sale mal y es aquí donde me ganaré muchas críticas, pero precisamente lo que por mucho tiempo fue el "factor x" sagrado e incuestionable de la modernidad también debe ser sometido a la crítica y a la dialéctica hegeliana.

No nos debería sorprender que el mayor dogma de la izquierda miserable sea precisamente el del "progreso", sea cual sea la variante de esta, desde los marxistas arcaicos, los anarquistas y los populistas como Alfredo Jalife, Santiago Armesilla, Julen Robledo, Roberto Vaquero o Diego Ruzzarin hasta las variantes que abiertamente se hacen llamar "progresistas" o "transformadoras", la izquierda miserable lleva bajo del brazo el dogma del "progreso" y eso es más que notorio en la corrección política y la cultura de la cancelación, o para decirlo de manera más sencilla, los neopuritanismos que hoy nos achacan en el occidente son los que están más obsesionados con el "progreso", pues ante la destrucción que ha generado el capitalismo, no solo a nivel económico y político, sino también en el nivel ético, moral y hasta en nuestros modales, la izquierda, ante su total falta de un proyecto político y económico viable, se ha entregado al hípermoralismo otrora reservado para la derecha más putrefacta e insalubre, que hoy es la que hace uso de la vulgaridad y la perversión para crear una solidaridad grosera, este es el fenómeno que vemos una y otra vez en el occidente, y la izquierda en su miseria política, en lugar de articular una lucha que rescate los modales y otras leyes no escritas que están hechas para romperse discretamente, que son las que conocemos con el término lacaniano de "gran Otro", la izquierda miserable ha decidido que todo debe ser regulado abiertamente, como si se tratara de un asunto que debe ser regulado por tecnócratas, creando así un totalitarismo muy peligroso, que no es más que perversión pura y dura, pues se trata de un hípermoralismo pequeñoburgués que efectivamente busca de manera neurótica un ritual obsesivo para que nada cambie, es decir, es la impotencia de las clases medias, que se revisten con una falsa consciencia (hípermoralismo) con el fin de obstaculizar luchas genuinamente transformadoras, y como anécdota, les contaré algo que me sucedió por allá en el 2018, cuando aún estaba adquiriendo consciencia política pero no tenía las agallas como para llamarme a mí mismo "comunista", y es que en aquel entonces yo estaba en un grupo de anarquistas y un día discutí con uno de ellos, y mientras que yo ya tenía cierta idea sobre lo que había que cambiar, el tipo se atrevió a afirmar que nuestras relaciones socio-económicas y sus dinámicas no debían ser cambiadas siempre y cuando hubiese un consentimiento mutuo para que estas fuesen efectuadas, sino que el cambio debía estar en las cuestiones éticas, morales y de modales, es decir, que mientras actuásemos de manera moral, ética y tuviésemos buenos modales, no debíamos preocuparnos de lo demás y que solo así el anarquismo funcionaría, y esto es lo que confirma el desprecio de Marx y Engels por personajes como Proudhon y Bakunin, pues finalmente esto no es distinto a las mistificaciones ideológicas de los derechistas cuando estos repiten cosas como: "el cambio está en uno mismo", "cállense y dejen de criticar, que eso no les servirá de nada" o "el pobre es pobre porque quiere", pues la pequeña burguesía carece de consciencia de clase, pues se trata de una clase intermedia entre la burguesía y la plebe (en el sentido más hegeliano posible), que aunque sus intereses sean exactamente los mismos que los de la plebe, ellos creen que sus intereses son los mismos que los de la burguesía y lo que ven en un proyecto socialista es una amenaza a su precaria propiedad de medios de producción, cuando de hecho, el fin de dicho proyecto es sacar a la gente de la pobreza y hacer que todos vivamos como dicha pequeña burguesía, por lo que obstaculizan dicho proyecto con moralismos ingenuos que guardan en su núcleo, una lógica asquerosamente reaccionaria, ahora, ¿Qué tiene que ver todo esto con el poptimismo y el dogma del "progreso"? La respuesta es algo complicada, pero no imposible de responder, pero precisamente el dogma del "progreso" es incuestionable y está elevado a algo sagrado dentro de la modernidad, no obstante, la historia nos demostró una y otra vez que ese optimismo por el "progreso" resultó en cosas muy desagradables, incluyendo el nazismo y el estalinismo, y esta es la razón por la que debemos volver a Hegel, pues la dialéctica, lejos de ser ese sistema tripartita de tesis-antítesis-síntesis, más bien es un sistema que alumbra a la verdad que se encuentra en lo que resulta catastrófico, y es aquí donde me atrevo a llamarle a este pensamiento, "la dialéctica del progreso", pues la izquierda miserable, en su obsesión por el "progreso", ha logrado crear una mistificación ideológica que apunta a un hípermoralismo burgués que es el de la corrección política y la cultura de la cancelación, por lo que el "progreso" ha pasado a convertirse en un nombre más para nuestro camino a un nuevo oscurantismo, es decir, a la izquierda miserable poco le falta para convertirse en aquella vieja mojigata que otrora hubiese sido panista, y cuando esta lógica junto con la del populismo es combinada con el consumismo, lo que tenemos es poptimismo puro y duro.

El poptimismo se justifica a sí mismo con una narrativa completamente falsa en la que supuestamente los críticos musicales privilegiaban al rock y lo veían como sinónimo de progreso artístico y como el camino a seguir sobre otros géneros populares, y el pop siempre quedaba fuera por motivos de discriminación, intolerancia y otros horribles prejuicios, cosa que es completamente falsa, porque las pruebas empíricas que se encuentran en las revistas viejas muestran que el pop siempre gozó de buena reputación frente a los críticos, y que más bien el poptimismo es una narrativa que busca justificar al consumismo estúpido de los fandoms de gente como Taylor Swift o de las boybands/girlbands asiáticas con argumentos hípermoralistas y populistas, es decir, su consumismo queda justificado como si se tratase de una virtud ética, moral o hasta política donde el victimismo juega un papel importantísimo en dicha narrativa, por lo que aquí no puede faltar la política identitaria, y para prueba de ello está el desafortunado y estúpido incidente del verano de 1979, en el que a un locutor de radio de Chicago, Illinois, se le ocurrió hacer la broma de convocar a una quema de álbumes y sencillos de música disco en el medio tiempo de un partido de beisbol y la gente se lo tomó en serio con el fin de ir a echar desmadre, no obstante, en las reinterpretaciones poptimistas, este hecho se ha convertido en sinónimo de las ideas "retrógradas", "intolerantes", "prejuiciosas" y "conservadoras" del público rockero, pues según este revisionismo histórico, esa noche, los rockeros demostraron ser los patanes más homofóbicos, racistas y sexistas que existen, es decir, para el poptimista, el rockero es un personaje oscurantista y malvado que casi casi preferiría vivir en las épocas del puritanismo protestante mientras que el popero es sinónimo de "progreso", "tolerancia" y "modernidad", y es en esta lógica donde radica el verdadero oscurantismo, pues esta narrativa apuesta por una lógica fascista, tal y como la formuló el mismísimo Martin Heidegger con su concepto de "enemigo", (y que quede claro que este post NO intenta desacreditar o restarle mérito a Heidegger como filósofo, pero sí señalar que al estar involucrado con el partido nazi, también compartió sus prejuicios ideológicos, o mejor dicho, su sentido común), y es que el poptimismo se ha creado a un enemigo con el fin de no tener que lidiar con la verdad de su posición, es decir, el gran legado de la música popular del siglo XX, no fue nada de lo que el crítico, historiador o rockero promedio suele considerar comúnmente, (si uno les pregunta, casi siempre saldrán con que es el rock progresivo, el hard rock, el heavy metal, el punk o el rock alternativo), sino que fue la psicodelia, porque marcó un antes y un después en la historia de la música popular, empezando con el hecho de que fue la psicodelia la que creó la división entre la música "mainstream" o "comercial" y la música "underground", es decir, grupos como los Beatles, los Animals, los Kinks, los Who, los Yardbirds, los Byrds, los 13th Floor Elevators, Grateful Dead, Jefferson Airplane, Cream, la Jimi Hendrix Experience, Pink Floyd, Quicksilver Messenger Service, Moby Grape, Traffic, entre otros, fueron los primeros en prescindir de las fórmulas impuestas por la industria del entretenimiento y en genuinamente pensar su música como arte, y esta escisión con el utilitarismo de las fórmulas industriales fue la que hizo que la música popular tuviese dos corrientes, la comercial/utilitaria y la underground/artística, y la verdad del poptimismo como posición es que lo único que está haciendo es defender a las fórmulas industriales que su único propósito es el de propiciar entretenimiento frente a una realidad tediosa y asquerosa, y es aquí donde las críticas de Theodor Adorno cobran cierta validez, a pesar de estar hechas en un contexto relativamente lejano, pues precisamente lo que señalaba Adorno con respecto a la música popular es que esta estaba diseñada para entretener, no para generar una experiencia artística genuina, y aunque en parte tiene razón, el problema con los postulados de Adorno es que este estaba muy dogmatizado con respecto al "progreso" y precisamente uno de los mayores enemigos del arte ha sido el "progreso", no en el sentido en el que usamos esta palabra cotidianamente, sino porque el dogma del "progreso" es utilitario, y ha servido más que para crear obras genuinamente interesantes, más bien ha servido para vender gatos por liebres, es decir, las obras más imbuidas en el "progreso" son aquellas que tienen un carácter retórico y que realmente no apuestan por el arte, porque si lo hicieran, apostarían por la calidad, incluso si estas no son vistas como "novedosas" o "de moda", y estas son las obras que más solemos experimentar como aburridas, sosas, sin chiste, escuálidas, anodinas y demás, porque su fin no es el de crear una coherencia, sino una retórica, por lo que sí, su fin es totalmente utilitario, y es por eso que el arte moderno y el kitsch responden a un mismo fin pero de formas distintas, es decir, mientras que el arte moderno es arte retórico, el kitsch es pseudoarte decorativo que no tiene ningún propósito más que el de utilizarse, y el verdadero arte, incluso si tenía algún fin utilitario en su concepción, como por ejemplo, numerosa música de protesta, lo que lo hace verdadero arte es precisamente que dicha música pueda trascender a su fin, al punto en el que se haga completamente inútil y esta termine por no responder a ningún fin utilitario, y esta experiencia artística precisamente sucede porque existe un cuidado importante en relación a su calidad por parte de su(s) creador(es), y es por eso que el verdadero arte no necesita ser explicado para ser comprendido, es decir, no necesita de un curador que sea un retoricista extraordinario que cree una explicación, sino que el verdadero arte al ser coherente, se autojustifica y precisamente lo que mucha gente llama "sutileza", va estrictamente ligado a la coherencia, pues esta no es algo que pueda percibirse directamente, puede tardar años en que por fin pueda percibirse, es decir, la coherencia es ese "algo" que hace una obra musical, de pintura, de teatro, etcétera, funcione, es decir, que valga la pena, que sea algo genuinamente memorable, trascendente y bello, que nos haga pensar, que nos ponga en una sublimación sin precedentes, que pueda sacarnos nuestros sentimientos más profundos, y esto es siempre sutil, porque no es perceptible por todos, sino solo por los que han logrado educar a sus sentidos y a su intelecto, esta es la razón por la que por ejemplo, el rock psicodélico suele ser tan desdichado incluso por aquellos "rockeros" cultos como "música de marihuanos", pues su coherencia no radica en algo que pueda percibirse directamente como las fórmulas usadas por los grupos de hard rock vulgar como AC/DC, Aerosmith, Van Halen o Kiss o por lo sentimentaloso de mucho del rock alternativo, sino que precisamente radica en un algo que es lo que le da orden y que una vez percibido esto, escuchar rock psicodélico es toda una experiencia, y es en esta sutileza donde radica el disgusto de mucha gente por el rock psicodélico, esas frases que lo menosprecian al considerarlo "música de marihuanos", "música de drogadictos" o eso de "yo solo puedo escucharlo si estoy bajo los efectos de alguna droga", estas frases solo pueden salir de gente que no puede detectar la coherencia que radica en dicha música, pues sus oídos están acostumbrados a las formulitas que se le han repetido hasta la saciedad, entonces, la verdad del poptimismo radica en que la mayoría del pop que defiende, es música que al estar diseñada para responder a una fórmula impuesta por la industria, como si se tratase de una película pornográfica, carece de calidad y por lo tanto, de legitimidad artística, y es por eso, que el pop también pasa a convertirse en música retóricista, porque solo la retórica y la narrativa pueden justificarla y defenderla, finalmente la retórica y la narrativa se pueden prestar a todos nuestros prejuicios ideológicos.

Otra cosa que habría que mencionar es el anti-intelectualismo inherente al poptimismo, y es que el intento de politizar a la discusión musical por parte de los poptimistas es muy endeble y criticable, pues no parte de una politización bien pensada, sino de una apelación a las emociones y al sentido común sobre el intelecto y la razón, y es por eso que se trata de una politización profundamente reaccionaria y populista, a pesar de que intente aparentar lo contrario, y su uso de las falsas dicotomías de pueblo vs. élites, colectivismo vs. individualismo, tolerancia vs. intolerancia, etc. No solo demuestran su miseria política, sino también un profundo elemento anti-intelectualista, y es por eso que aquí vale recordar este fragmento del artículo Un culto a la ignorancia de Isaac Asimov, escrito en 1980:

"Tenemos una nueva palabra de moda, también, para cualquiera que admire a la competencia, el conocimiento, el aprendizaje y a la maestría, y desea difundirlo por todos lados: a las personas como esas se les llama "elitistas". Esa es la palabra más divertida jamás inventada porque las personas que no son miembros de la élite intelectual no saben ni como pronunciar "elitista". Y tan pronto como alguien grite "elitista", queda claro que esa persona es un elitista de closet que debe sentirse culpable de haber ido a la escuela"

Desde fines de los 70's (o 1981, para ser más específico), se ha usado el término "rockismo"/"rockista", primero como una broma por parte del músico de post-punk Peter Wylie, haciendo parodia a la campaña Rock Against Racism y luego tomada por los críticos musicales del new pop, aunque no con un fin populista y anti-intelectualista, sino que su uso estuvo justificado en aquel momento cuando cierto público rockero despreciaba al glam rock, el new wave, el post-punk y admiraba a Led Zeppelin, Pink Floyd, ELP, Frank Zappa, Henry Cow, etc. No obstante, hacia fines de los 80's, surgió la escena del rave y con ella surgió un neohippismo bastante ingenuo, que de alguna manera fue uno de los verdaderos orígenes del poptimismo, pues aquí ya estaba la lógica populista muy al estilo de la despreciable política gringa en la que sus miembros afirmaban que los "rockistas" eran "individualistas" y por lo tanto opuestos al "colectivismo" del rave, cosa que evidentemente es una falsedad, pues para retomar a Slavoj Žižek, lo que hace falsa a esta disyuntiva es su planteamiento tan superficial y tan vago, es decir, aquí hay que ponerlo en un contexto genuinamente político y filosófico: la idea del individualismo es la de defender nuestros intereses individuales, no obstante, esos intereses al estar compartidos por otros individuos, son colectivos también, entonces, la disyuntiva entre individualismo y colectivismo queda evidenciada como falsa, porque finalmente los intereses individuales no están fundamentados en una lógica solipsista, sino en una colectivista y más bien lo que se opone al colectivismo es la envidia, pues es una actitud muy miserable que puede llegar a ser autodestructiva con el único fin de destruir al que tiene junto, y con esto podemos afirmar que mucho del pensamiento populista está fundamentado precisamente en la envidia, y por ende, el poptimismo también se adhiere a esas conductas miserables, pues precisamente el poptimismo apuesta por la lógica de que existe una totalidad orgánica/libre de antagonismos en la que la tensión solo puede ser introducida por un intruso perturbador externo, en este caso, el "rockista" lo es, y el rock, por lo tanto, se convierte en esa música terrorífica, intrusiva, que introduce al antagonismo por medio de sus distorsionadas guitarras, sus voces desgañitadas y su voluminosa instrumentación, y es precisamente el poptimismo el puente entre Trump y el progresismo liberal: las dos caras de la misma moneda unidas en una sola lógica que apunta a la música, y es por eso que uno no debería de tener miedo de antagonizar con la retórica de moda en las redes sociales en donde el rockero es acusado de repetir las mismas conductas de los viejos conservadores del siglo XX que solían recriminar a sus hijos rockeros por supuestamente escuchar música de "greñudos", "mugrosos", "drogadictos", etcétera y más bien voltearla para afirmar que esa lógica ultraconservadora ha regresado disfrazada de "tolerancia" y "progreso", y que el rockero sigue siendo la víctima de dichos personajes, pues finalmente habría que mencionar que por ejemplo, el reggaeton, los corridos tumbados, el trap y el pop desechable que hoy son defendidos por el poptimismo no solo se justifican mercantilmente por seguir fórmulas sobreexplotadas, sino que también quedan justificadas dentro del hípermoralismo pequeñoburgués, pues finalmente son músicas banales que lejos de hacer pensar, más bien reproducen la lógica reaccionaria del capitalismo, tal y como lo señaló Mark Fisher con respecto al rap y es que el rap, mediante su estética lumpen, de ghetto, sus letras que hablan explícitamente de actitivades delictivas, drogas, dinero, prostitutas, asesinatos y demás, así como sus beats creados en loop, no son más que un llamado al conformismo y una justificación de la mediocridad propia del capitalismo, y lo mismo va, por ejemplo, con las nuevas canciones de "protesta" como Rich Men North of Richmond de Oliver Anthony, porque tanto el rap, el reggaeton, la banda sinaloense y demás, como dicha canción, no proponen nada, son simplemente quejas sin más, es decir, la verdadera música de protesta suele proponer crear uniones de gentes con intereses revolucionarios en común, e incluso canciones más ligeras y menos politizadas como Get Together de Dino Valenti, que iba en protesta contra la guerra de Vietnam, apuesta precisamente a que todos se amaran entre ellos y se unieran para protestar en contra de esta, e incluso la choteadísima Imagine de John Lennon apunta a la misma dirección, por lo que sí, el poptimismo ES profundamente reaccionario y ¿por qué no? Hasta fascistoide, porque finalmente tiene el mismo elemento miserable del nazismo, y en todo caso, también habría que mencionar algo que propuso Žižek hace poco en un artículo reciente para su blog de Substack, y era que la izquierda debía tener una nueva separación sectaria, jacobinista, que fuera en contra tanto de la derecha como de la izquierda miserable -los patiños de la derecha-, y precisamente tanto los rockeros como los críticos musicales deben valerse de su "esnobismo" y separarse de la miseria populista del poptimismo, afirmar que lo "democrático", "pluralista", "tolerante" y "progresista" del poptimismo no es más que una fachada para ejercer los prejuicios más reaccionarios de las mayorías, es decir, el poptimismo no es más que la fascistización de la discusión musical.

Ahora, explicado lo del poptimismo, vamos al punto de este artículo:

¿Por qué defender lo "viejo" y a la "vejez" frente a lo "nuevo" y lo "joven"? Precisamente porque nos encontramos en un punto donde estamos atascados, donde la innovación en el arte se ha convertido en un dogma irrealizable, precisamente porque hemos explotado al 100% al concepto de "progreso", por lo que siempre se buscará transgredir, aunque eso de "transgresión" no solo haya perdido peso, sino que básicamente sea lo que complementa al poder, por ponerlo en términos foucaultianos, es decir, nos encontramos en un bucle ideológico donde la "transgresión" es la mejor forma de mantener al sistema y por lo tanto, ya no tiene nada de subversivo, pues el sistema nos permite abiertamente realizar nuestras fantasías más perversas y lo que termina perdiéndose es el inconsciente, es decir, aquello a lo que no tenemos un acceso directo, y esta es la razón por la que lo "nuevo" no solo no tiene peso, es una carroña de la que se busca comer una carne que dejó de existir desde hace mucho, y por lo tanto, lo único que podemos hacer es aplicar a Žižek en la música, es decir, hay que retirarnos de ese mandato moderno de experimentar por experimentar y enfocarnos en la calidad, incluso si lo que hacemos es lo que ya ha sido hecho, pues lo que estamos haciendo es un ejercicio reinterpretativo que es lo único que probablemente nos pueda llevar a innovar, no obstante, hay que olvidarnos del optimismo, porque estamos también aplicando a Lenin, es decir, arriesgando lo imposible, por lo que debemos olvidarnos de las garantías empíricas y empezar a tocar cosas viejas, olvidarnos de aparentar estar en onda con la chaviza.

domingo, 21 de julio de 2024

Cuando los 13th Floor Elevators se convirtieron en astronautas

 
En 1968, Roky Erickson se encontraba en un frágil estado de salud mental a causa del excesivo consumo de drogas psicodélicas, al punto de que en uno de los últimos conciertos que dió con los 13th Floor Elevators empezó a hablar galimatías, y fue justo en ese tiempo que el grupo se encontraba grabado su tercer disco al que iban a titular Beauty and The Beast, no obstante, el álbum quedó inconcluso cuando Roky fue arrestado por posesión de marihuana y con el fin de no ser encarcelado, alegó locura y tuvo que ser transferido a un hospital psiquiátrico donde recibó terapia de electroshock.

El verdadero tercer disco del grupo, ahora re-titulado Bull of The Woods, salió hasta Marzo de 1969.

May The Circle Remain Unbroken no es simplemente la muestra de que Roky Erickson se encontraba en un frágil estado de salud mental cuando la grabó junto a sus compañeros, sino que Roky hizo una variación de un viejo gospel blanco y llevó a los 13th Floor Elevators a un viaje a través de las estrellas, los planetas, los sistemas solares, las nebulosas, los agujeros de gusano y la vía láctea, y así, junto con los enormes H.P. Lovecraft y su At The Mountains of Madness o los sanfranciscanos Fifty Foot Hose con If Not This Time y Fantasy, los 13th Floor Elevators crearon una obra maestra que es uno de los primeros y poquísimos ejemplos de rock espacial gringo, grabada en 1968 y salida a principios de 1969, justo unos meses antes del alunizaje de Julio de ese mismo año.

viernes, 16 de febrero de 2024

El posero de hoy es el true del ayer

 
Enfermo (otra vez) por la misma maldita gastritis con reflujo que me atacó como infección en el estómago por primera vez en la primavera del 2013, he tenido que estar la mayor parte del tiempo, encerrado en mi casa con tos, flemas y mocos, no obstante, no he caído en el completo aburrimiento porque he estado platicando con un amigo muy querido por medio del WhatsApp y ha sido en estos días que nos hemos estado burlando de la imbecilidad del "rockero" y del "metalero" promedio, que lejos de ser auténticos, más bien siempre terminan demostrando que son unos fantoches iletrados que escasamente conocen al género musical que supuestamente les gusta, y lo peor de esto es que no se limita a esa fanaticada macuarra que ronda entre los 20 y los 60 años de edad que trae sus playeritas negras con el logo o la foto de algún grupo y que asiste todos los fines de semana con sus "valedores" a los arapientos y pestilentes toquines de rock urbano para empedarse o drogarse con alguna sustancia ilegal, sino también a los miembros de muchos de los grupos que admiran, como es el caso de las niñatas de The Warning, que en una entrevista hecha por Hugo García Michel (tipo nefasto, por cierto) para Los Ángeles Times, donde este les preguntó sobre su opinión con respecto a bandas clásicas como los Beatles, los Rolling Stones, los Who y los Kinks, a lo que no supieron qué contestar, y esto, por supuesto que si uno tiene el hocico para alardear lo "rockero" que es, debería ser alarmante, porque lo que tenemos aquí es el producto de toda esa pútrida mezcla de anti-intelectualismo, anti-intelectualidad y denkverbot tecnocrático, pues la ignorancia de estas mocositas es muestra de cómo la cultura rockera y metalera se ha degradado hasta tal punto que ni siquiera los supuestos ídolos pueden responder a una simple pregunta de cultura general, pues precisamente una pregunta como esta debería ser la prueba definitiva para una persona que alardea de ser "rockera" y esta no quede en ridículo, y The Warning no pasó la prueba, y aún así, son aceptadas por un público... Que es igual de ignorante que ellas, y por favor, no me vengan con que si falta acceso a la información o algo por el estilo, las chavillas habiendo nacido en una familia burguesa de Monterrey, Nuevo León, por supuesto que tenían acceso al internet y bien pudieron haber construido una base de datos que tal vez pecara de básica, pero importante para no quedar como idiota, porque finalmente García Michel (que las idolatra, por cierto) no les preguntó sobre algo tan extraño y poco común como la psicodelia que suelo publicar en mi blog principal, es decir, no les estaba preguntando sobre Phil Pearlman y The Beat of The Earth, les estaba preguntando por las bandas históricamente más importantes de los 60's y que fuera de los gustos personales, de ninguna manera se les puede restar importancia.

La ignorancia del "rockero" promedio está lejos de ser una cuestión de falta de acceso a la información o algo por el estilo, porque si algo bueno ha traído el internet, es precisamente que esa barrera a la información ha quedado destruida, ya no vivimos en la época donde los gobiernos controlaban por completo la circulación de la información para favorecer a las clases altas y de hecho, los usuarios de internet hemos creado una forma de comunismo de la información por aquí al poder compartir, aunque sea de manera ilegal, cosas como música, libros, pinturas, videos y demás, lo que también ha sido un enorme golpe a los medios de comunicación tradicionales, por lo que deberíamos afirmar sin temor a equivocarnos que la ignorancia en la actualidad se debe, más que nada a la ideología y algo que debemos entender es que la ideología en la actualidad NUNCA es directa, sino que aparece como si fuese lo opuesto a una ideología, pero eso lo explicaré más tarde en otro punto que está estrictamente vinculado a ello.

Yo como millennial nacido en 1994, a pesar de despreciar profundamente lo que me tocó en mis años mozos (en este año cumplo 30), no estuve completamente alejado de lo que pasaba a mi alrededor, por lo que conocí bastante bien las moditas de aquellos entonces, incluyendo a los asquerosamente ñoños y cursis otakus, cosplayers, frikis, gamers y geeks, así como también conocí a los emos, a los hipsters, a los reggaetoneros y a los metaleros, y de todas estas "tribus urbanas", ninguna se salvó de ser patética, no obstante, tanto los "rockeros" y los "metaleros" de aquel entonces eran gente bastante miserable en general, porque muy a pesar de que en aquel entonces sí hacían algún intento de defender a sus culturas y de poner algún tipo de restricción para los forasteros o mejor dicho, los poseros, no obstante, con el paso del tiempo he cuestionado si en verdad esos tipos defendían a su cultura o si nada más eran gente miserable con ganas de hacerles la vida negra a otros, porque cabe destacar que muchos nos convertimos en trolles y nos divertíamos al molestar a la gente en foros, redes sociales y demás, y he podido confirmar varias veces que muchos de ellos no han podido dejar esa actividad tan miserable y estúpida, y aquí la duda que me queda es: ¿Ese estúpido trolleo y ciberbullying realmente sirvieron para algo? He podido confirmar que muchos de mis ex-compañeros de jodedera han sacado el cobre y han llegado a confesar que les gusta alguna música asquerosa, ya sea pop chatarra, reggaeton, banda sinaloense, norteño, corridos tumbados, balada romántica macuarra de los 80's, etc. Y por lo que veo, suelen burlarse cínicamente de su pasado, un rasgo profundamente ideológico, pues como han llegado a teorizar los filósofos Slavoj Žižek y Peter Sloterdijk, vivimos en una época donde la ideología (en el más profundo sentido marxista de la palabra) ya no es directa como en los siglos anteriores ("Sé un buen padre", "sé un buen ciudadano", "esfuérzate", "sacrifícate por tu patria", "ve a la iglesia", etcétera) sino que ahora consistente en que el sujeto responde al llamado interpelatorio tomando una distancia cínica en la que afirma que él es un agente libre, autónomo, con una riqueza interior invaluable y que por lo tanto, es irreductible a ser la marioneta de alguna ideología exterior, y así, esta versión de la ideología actual es la que se hace llamar "poptimismo" y hay que dejar en claro que es una mentira total, que no solo sirve para mantener funcionando a una forma de totalitarismo (un exceso de relativismo político), sino que sigue la misma lógica imperialista-colonialista de los estudios culturales, el decolonialismo y demás. Y es que algo que hay que entender sobre las conquistas y el colonialismo es que su funcionamiento está muy lejos de ser como lo solemos imaginar o como nos lo presentan las películas o incluso algunos libros, donde, por ejemplo, cuando se habla de la conquista española en México, casi siempre ponen a los indígenas sufriendo una terrible pérdida de sus raíces que fueron arrancadas gracias a la violenta imposición de la cultura y los valores judeocristianos-europeos de la baja edad media por medio de los españoles, cosa que de hecho fue muy diferente, porque si bien, es cierto que los españoles "impusieron" su religión y su idioma a los indígenas del Anáhuac, lo que debemos tener en cuenta es que los valores y la cultura mesoamericana estuvo muy lejos de desaparecer, porque finalmente los españoles no eran idiotas y sabían que si se lograba una igualdad cultural con los indígenas, la colonia española no iba a durar mucho y la rebelión de los indígenas iba a estar completamente justificada por medio de la imposición total de la cultura europea, por lo que los españoles dejaron que el catolicismo quedara sincretizado con la cultura mesoamericana y que los valores de aquella desaparecida civilización quedaran intactos, no es de extrañarse que hubiese muchos abates católicos que defendían abiertamente a los indígenas y a su cultura, pues esa era la forma en la que el colonialismo se justificaba, y de una manera prácticamente idéntica, los británicos justificaron su colonialismo en la India, al hacer que algo que estaba en vías de extinción gracias al imperio Mogol como el varna ashram-dharma o sistema de castas volviera con feroz potencia al volver a editar el infame libro védico Las Leyes de Manu y al defender hasta la saciedad la infinita sabiduría de los campesinos hindúes frente al egoísmo occidental de los británicos, por lo que no nos debería quedar duda de la película de Victoria y Abdul es pura propaganda colonialista y esa es precisamente la función del poptimismo, es la forma en la que se reniegan las raíces rockeras y uno supuestamente privilegia a los géneros que otrora fueron "despreciados" por nosotros los rockeros, es decir, es un acto de falsa humildad por parte de ese sector que supuestamente fue "true" hace años y ahora, "humildemente" quiere hablar en nombre de lo imposible y hasta afirma que le gusta la música de mierda para cumplir con el estúpido mandato del superyó políticamente correcto de "enmendar nuestros errores", de ahí que el título de este artículo esté plenamente justificado.

Es aquí donde uno debe cuestionar directamente la labor del "true" en el rock y el metal, porque en este extraño repaso histórico que he hecho, hemos visto que su labor como gatekeepers ha sido deficiente y muy cuestionable, pues el gatekeeping es una actividad necesaria para que un movimiento, grupo o cultura mantenga la integridad necesaria no solo en la cuestión musical, sino también en la cuestión sociocultural, y que quede claro que no es una justificación a algún tipo de "elitismo", sino que la apertura también tiene sus límites y es por eso que un ejemplo de esto es como todo un ala del espectro político hoy está en decadencia gracias a la apertura con la burguesía y su dañina y reaccionaria influencia, y es por eso que hoy tenemos a una izquierda miserable, pues eso es lo que está pasando con la influencia del poptimismo en los movimientos socioculturales del rock y el metal, que gracias a la estúpida apertura hippie de los "trues" que han tenido en los últimos años, el movimiento se ha ido degradando a una versión miserable de estos, es decir, a un remedo, a una caricatura y el analfabetismo funcional se ha convertido en algo alarmante, pues que hoy exista toda una bola de idiotas repitiendo como loros "los Beatles son los One Direction de los 60's" o alguna payasada por el estilo, o que los "rockeros" de las nuevas generaciones los identifiquen con su legado más popero y comercial en lugar de hacerlo con su legado rocanrolero es muestra de que los "trues" no fueron lo suficientemente radicales en su cerrazón contra los poseros y más bien dejaron en claro que ser "true" es ser otra forma de posero y no un gatekeeper genuino.

Y bueno, es aquí donde ustedes me podrían preguntar: ¿Y qué esperabas de estos imbéciles? Si son los que siempre tuvieron a bandas de mierda como Kiss, Metallica, AC/DC, Aerosmith, Van Halen, Poison, Megadeth, Guns and Roses y demás en un altar, y tienen razón, los "trues" a pesar de su alarde sobre su "autenticidad" también siempre fueron unos iletrados musicales, y yo me acuerdo perfectamente porque estuve ahí, cuando fue su era de oro en el internet que fue entre el 2008 y el 2012, y a pesar de que yo también le entré al relajo de trollear gente al decir cosas que fácticamente eran incorrectas para hacer enojar a gente que ni conocía y yo burlarme de ella, de lo que pude darme cuenta es que en el esnobismo de esta gente estaba su analfabetismo musical, es decir, la mayor parte de los "trues" suelen creerse "cultos" y "exquisitos" por conocer algo que la gran mayoría no conoce, sin importar que la calidad de tal hallazgo pueda ser de calidad cuestionable, pero a ellos lo que les importa es fingir algo que no son y con el simple hecho de conocer algo que las masas no conocen, ya se sienten paridos por el esfínter de Dios, y no es de extrañar que muchos de estos "trues" se hayan convertido en pseudo-arqueólogos de rarezas sesenteras y setenteras y se presenten como "expertos" en la materia, cuando de hecho, ignoran la historia y la cultura del género que dicen que les gusta, por lo que no es de extrañar que estos tipos suelan introducir un buen de ooparts y anacronismos a sus respectivas búsquedas.


Los dos memes que ilustraron este artículo fueron creados por aquel amigo que mencioné al principio, y los dos ilustran el mismo problema de maneras distintas, por lo que me permitiré hacer un pequeño análisis del meme:

La posición de gatito con lentes es defendible, porque se ha esforzado en escuchar con atención dos discos de los Beatles y tiene un interés genuino en ampliar su conocimiento, las posiciones de los otros tres son miserables e indefendibles, porque pasaron por desapercibido el interés del gatito por ir más allá y en lugar de eso, menosprecian su esfuerzo, el leopardo demostrando la típica ignorancia del "rockero" promedio que afirma que "los Beatles son los One Direction de los 60's" y que "los Rolling Stones sí son rock macizo", a pesar de que los Rolling Stones, fuera de la publicidad que se les ha hecho toda la vida, distan mucho de ser una banda de rock genuina, de hecho, lo más correcto sería afirmar que se trata de una banda de rhythm and blues que ha hecho algunas tímidas incursiones en el rock, pero que de ninguna manera tienen el sonido tan cargado de guitarras que ahí sí, siempre tuvieron los Beatles a pesar de sus experimentos con la música clásica, el vaudeville, el folk, el country, el pop, la música clásica de la India y otros géneros que no llevan la sobrecarga guitarrera del rock, por lo que a los Beatles sí se les puede considerar como una banda genuina de rock, y sé que algunos me dirán que me estoy contradiciendo con el punto donde mencioné que a los grupos más importantes de los 60's no se les puede restar importancia, no obstante, no lo estoy haciendo, pues una cosa es afirmar que los Rolling Stones no son rock y otra es restarles importancia histórica, también habría que criticar al tigre fan del metal progresivo y el djent, el cual, como diría el compositor holandés Eduard DeBoer, se encuentra todavía defendiendo el obsoleto dogma del progreso en la música, es decir, su defensa de dichos géneros se basa en su complejidad técnica y no en su contenido musical genuino, y es por eso que su recomendación es cuestionable y criticable, porque lejos de escuchar a la música por su contenido y calidad, la escucha solo por la destreza o la habilidad de los instrumentistas, y el León es el más analfabeto de todos, es el imbécil que probablemente odia al rock por puros motivos políticamente correctos y que como los corridos tumbados y el trap gozan en la actualidad de mucha popularidad con los jóvenes, entonces son "el nuevo rock", lo cual no solo es risible, sino que es muestra de su enorme ignorancia al no contemplar que la importancia del rock en la música popular sobrepasa al aspecto efímero de las modas y que de hecho, esto sucede por la abundante calidad que existió en el género desde sus orígenes a principios del siglo XX hasta su última época de enorme popularidad que fueron los 90's, cosa que por supuesto, no excluye al hecho de que también tuvo sus bodrios, pero eso no es lo importante, sino que su analfabetismo confunde a la popularidad temporal con importancia y no se da cuenta de la universalidad que ha generado el rock.

Y comentando los memes, otra actitud estúpida que debe ser criticada y denunciada como puro postureo es precisamente esa tendencia ridícula de ver a los remedos de rock o metal hechos por los grupos de "norteño progresivo" como ejemplos admirables, porque lejos de serlo, estos grupos no tienen ni la más mínima idea de cómo construir una melodía bien hecha, ni tampoco saben ejecutar correctamente sus instrumentos, por lo que sus intentos de introducir elementos de rock o de metal no quedan más que en el nivel de pobres imitaciones, lo mismo con el blando y aburrido proyecto "metalero" de Christian Castro.

jueves, 15 de junio de 2023

The Beatles - Revolution (1968)

 
Cuando los Beatles lanzaron "Revolution" en el verano de 1968, los movimientos izquierdistas y contraculturales más radicales esperaban que los Beatles, como las personalidades más conocidas de la contracultura, estuviesen apoyando las causas de corte maoista, incluyendo las del Mayo Francés y las de la primavera de Praga, y en lugar de eso, salió con una canción cuestionando a los radicales y situándose de manera abierta hacia los ideales pacifistas del Verano del Amor, no obstante, después de la controversia que creó entre los radicales, John Lennon terminó abrazando al comunismo en 1970 y durante 2 años seguidos, fue uno de los mayores activistas del comunismo, no obstante, cuando ganó Richard Nixon en 1972, rompió lazos con el radicalismo y siguió sosteniendo los ideales pacifistas de canciones como "All You Need Is Love", "Revolution" o "Give Peace a Chance".

Después de tantos años, "Revolution" parece estar mucho más en lo correcto que los viejos maoistas que la criticaron brutalmente por su cuestionamiento, pues si hay algo que debemos recordar es que la izquierda, o lo que queda de ella, se encuentra en una posición miserable, tanto los que se autodenominan "radicales" como los viejos marxistas y los anarquistas como la versión liberal y "progresista" no tienen ningún plan, no tienen un proyecto real para superar al capitalismo y mientras que los viejos marxistas son más que nada, los bufones del populismo de derecha y del neofeudalismo que encabezan China y Rusia (como son los casos de Santiago Armesilla, Julen Robledo y Diego Ruzzarin), los "progres" simplemente se encuentran metidos en un fundamentalismo moral bastante patético que no es más que síntoma de su propia impotencia, complementándose directamente con la del populismo de derecha y es entonces que "Revolution", ha terminado convirtiéndose en una canción genuinamente radical, que cuestiona a la propia miseria de la izquierda, es decir, a la falta de un proyecto viable, no es de extrañar que la letra de "Revolution" haga un profundo eco con el pensamiento de Slavoj Žižek y el resto de la troika eslovena, que se ha dedicado a criticar este problema que enfrenta la izquierda, por lo que sin más que agregar, hoy más que nunca necesitamos dar un paso atrás en cuanto a los activismos particulares y empezar a pensar en algo nuevo, ya que hoy, más que nunca, la vieja frase de "Comunismo o barbarie" toma mucha más importancia de la que pudo haber tenido en el siglo XX.

sábado, 15 de octubre de 2022

El kitsch, el arte contemporáneo y la cultura popular frente a la subversión.

Muy buenas noches tengan todos ustedes, camaradas, este artículo originalmente iba a ser la introducción para la reseña de un disco que estoy preparando para el otro blog, pero la longitud me obligó publicarla por acá en forma de artículo independiente, por lo que espero que sea de su agrado y... ¡Hasta más vernos!
 
¿Qué es realmente el mentado kitsch? La típica concepción que perdura hasta nuestros días es que el kitsch se opone al arte por su superficialidad y banalidad, pero ¿Qué tal si es exactamente lo contrario? Esto lo explica Slavoj Zizek en esta cita:

"Habría que invertir la concepción habitual que opone la profundidad del genuino arte a la superficialidad del kitsch comercial. En realidad, el problema del kitsch es que es demasiado «profundo», manipula arcanas fuerzas libidinales e ideológicas, mientras que el auténtico arte sabe permanecer en la superficie y sustraerse de su contexto «más profundo» de realidad histórica"

Aquí es donde nos toca hacer un análisis exhaustivo al fenómeno, pues es en el capitalismo tardío en donde el kitsch ha impregnado prácticamente todo, desde la política hasta nuestros rituales cotidianos, ¿A qué me refiero con esto? El kitsch es cínico, desenfadado, bobalicón, banal, torpe, ingenuo y despreciable, y la ideología del capitalismo tardío es precisamente el cinismo. Cuando la ideología nos interpela, es cuando nos percibimos como seres plenos y autónomos que no podemos ser reducidos a meras "marionetas" de una ideología exterior y es en este desentendimiento con el orden socio-simbólico-ideológico que la interpelación tuvo éxito, cabría destacar que la ideología cínica de la posmodernidad tiene un componente sumamente "existencialista" y también, muy de corte "bukowskiano", porque precisamente nos interpela exitosamente cuando nosotros creemos que podemos escapar de ella cuando nos refugiamos en nuestro "yo interior", ¿Pero cómo se relaciona esto con el kitsch? Se preguntarán ustedes y la respuesta es relativamente sencilla, pues el kitsch nos agarra precisamente de "nuestro interior" a través de nuestros sentimientos y/o emociones, es por eso que a pesar de que Zizek escribió esto como defensa al arte contemporáneo, yo lo usaré en contra, y no solo para el de carácter "vanguardista", sino para la cultura popular también, pues es cada vez más común encontrar que la función del arte contemporáneo ya NO sea la de ponernos a pensar o a dialogar con la obra en cuestión, sino que hoy esté difuminando esa línea que separa al arte genuino del kitsch, y como ejemplo, usaré uno que pude presenciar hace una semana, cuando estuve en el Mercado donde mi familia tiene un pequeño negocio, presenciando un espectáculo de danza mandado por Bellas Artes, que a pesar de que se les agradece, lo que pude notar es que el concepto que maneja ese grupo de danza es exageradamente kitsch, pues mezclan elementos extremadamente populares con un mensaje "consciente", en este caso, de carácter ecologista y lo que me disgustó de esto último, es que su mensaje, lejos de hacer que la gente piense correctamente, más bien apeló a un ridículo y rancio discurso que apunta a un sujeto criminalmente responsable del cambio climático al hablar "concientizar" a la gente con hacer pequeñas acciones individuales como dejar de usar plástico o separar nuestra basura orgánica de la inorgánica, y esto es cada vez más común verlo en el arte contemporáneo, y sí, estoy completamente consciente de que aquí me la van a mentar, pero por ejemplo, todas estas exposiciones de fotografía o de "obras" bastante bobaliconas que muestran "nuestra realidad", NO cumplen con el requisito de hacernos pensar, pues precisamente cuando vemos fotografías de nuestra decadente realidad social como barrios marginados, cadáveres asquerosos o niños desnutridos con miasis, o cuando vemos obras que son simplemente botes de agua o algo por el estilo, lo que hacen NO es hacernos pensar en las condiciones materiales que le dieron paso a todo eso, sino que nos escandalizamos porque nos llegan directamente a nuestros sentimientos, como si se tratase de un adorno ridículo producido en serie en alguna fábrica anónima de China, lo mismo aplica para la música popular de nuestros días que se asume como "políticamente comprometida" por denunciar directamente lo que está mal con el mundo o sus respectivos países, este es uno de los motivos por los que no puedo soportar al rap, al reggaeton, a la música de protesta contemporánea, al punk contemporáneo, a los narcocorridos y al "rock" mexicano de corte folcloroide, porque sus "artistas" han demostrado una y otra vez que se encuentran dentro del kitsch más patético y sentimentalista que va muy de la mano con la ideología cínica del capitalismo tardío, y cuando veo que la "izquierda" defiende todo esto porque es "consciente", me hace dudar seriamente si esa "izquierda" en verdad está haciendo resistencia o solo es la puta del capitalismo, ¿A qué me refiero con esto? Pues a que su "resistencia" lejos de ser genuina o legítima desde un contexto político de izquierda, más bien muestra que la "izquierda" se ha derechizado y que su "resistencia" más bien es al pensamiento, lo mismo que el anti-intelectualismo tan propio de la derecha, por lo que este es uno de los principales motivos por los que decidí nombrar a la "izquierda" posmoderna, políticamente correcta, como la "izquierda miserable".

Otro punto que hay que tocar es como la música en verdad puede funcionar como un medio de subversión, y si hay algo que he podido notar con el paso del tiempo, es que la música verdaderamente «subversiva» nunca se autopercibe como tal, veamos por ejemplo, a grupos como los eslovenos Laibach o incluso a los alemanes Rammstein, que a pesar de que su música no me fascina, han logrado crear una sátira inteligente e ingeniosa hacia el estalinismo y el fascismo al tomarse completamente en serio toda la simbología de ambas ideologías hasta sacar su parte ridícula e involuntariamente cómica para efectivamente destruir su efectividad simbólica, pero no acabemos ahí, una de las cosas más curiosas que oí de unos asistentes de Avándaro es que la masa de jóvenes que estuvieron aquellos 9, 10, 11 y 12 de Septiembre de 1971 en el "Woodstock mexicano" lograron algo muy cercano a una "sobreidentificación" al fundirse en la masa, como si se tratase de un fascismo hippie momentáneo y esto, por supuesto, alarmó a las autoridades mexicanas de aquel entonces, que en sus tendencias fascistoides/totalitarias, buscaban que la gente estuviese fundida en el estado (algo muy budista, dicho sea de paso), a pesar de que fueron las mismas autoridades quienes financiaron a dicho festival con el fin de que los jóvenes terminaran idiotizados y enajenados a su contexto sociopolítico, pero finalmente el evento terminó siendo una subversión aún mayor que la de los movimientos estudiantiles del 68 y el 71, lo que finalmente hizo que las autoridades vetaran tácitamente al rock en los siguientes años, pero aquí no se acaba la cosa, pues a veces cuando me pongo a observar como funciona a nivel social el subgénero del rock conocido como "arena rock", "rock orientado a los adultos" o "aor", veo que a pesar de que por muchos años se le ha vilipendiado por ser considerado "inauténtico", "comercial", "kitsch" o "música de las corporaciones", más bien es la música que constantemente se ha sobreidentificado con el kitsch, pues en sus mensajes abiertamente banales, en sus composiciones "hímnicas" y en cómo las masas se reúnen en los estadios o arenas a corear las canciones que tienen un fuerte componente de "himno", a sus críticos les aparece directamente como si se tratase de todo un asqueroso espectáculo totalitario para idiotizar a las masas, pero lo que -inconscientemente- sucede es que la música de grupos como REO Speedwagon, Journey, Foreigner, Styx, Queen, Survivor y demás, constantemente han estado sobreidentificándose con el kitsch y curiosamente, han sido los únicos que han podido mantener de manera intacta el potencial subversivo del rock, más que toda reivindicación patética y anticuada del rock como "cultura juvenil", pues como diría el (reaccionario) Frank Zappa en uno de sus momentos de lucidez, la juventud es mucho más reaccionaria y cerrada con el arte que la gente vieja, y este es uno de los motivos principales por los que la vieja e idiosincrática frase de Pete Townshend "prefiero morir jóven antes que envejecer" no ha envejecido bien, sino que hoy más que nunca suena anticuada y reaccionaria, pues hoy lo verdaderamente subversivo sería afirmar "prefiero envejecer prematuramente antes que ser un joven idiota", pues son precisamente los viejos los que han sabido preservar ese espíritu subversivo y contestatario del rock, mientras que los jóvenes han hecho todo por domesticar al rock de acuerdo a las exigencias del capitalismo tardío.

Otra cosa que quería comentar es sobre la oposición del verdadero arte y el kitsch, y en el rock esto se manifiesta de la siguiente manera: Un ejemplo que quiero dar es en el rock mexicano al oponer a un grupo como los Dug Dug's o el Ritual con la mayor parte del rock mexicano que se ha producido desde los 80's hasta la fecha, pero para simplificarlo de manera correcta, lo haré con el movimiento rupestre. Pues mientras que el movimiento rupestre se ha quedado estancado en su contexto histórico ochentero y ha reivindicado al kitsch mexicano -o "naquismo"- con ese humor posmoderno asquerosamente cínico, grupos como los Dug Dug's han logrado crear un material que ha sabido mantenerse en la superficie y que ha logrado sustraerse de cualquier contexto histórico particular, y ese es el motivo por el que es cada vez más común ver a millennials tanto mexicanos como extranjeros, admirar el diverso y colorido trabajo de Armando Nava y sus Dug Dug's, esto mismo pasa con la psicodelia sesentera y la constante fijación de las disqueras independientes por re-editar rarezas del subgénero, pues a pesar de su rareza y de que el reconocimiento les haya llegado muchos años después de sus respectivos lanzamientos, es la música la que ha logrado trascender a su contexto histórico particular debido a que los artistas -generalmente sin darse cuenta de ello- lograron mantenerse en la superficie y eso es lo que les da un mérito artístico IMPORTANTÍSIMO.

martes, 21 de junio de 2022

El rock como elemento subversivo en el capitalismo tardío

 
Después de leer un poco sobre la historia del movimiento y subgénero musical brasileño conocido como "tropicália" o "tropicalismo" (que básicamente era una fusión de música psicodélica con distintos géneros musicales originarios de Brasil) y de cómo los estudiantes marxistas de ese país, que además de todo eran ultranacionalistas, criticaron al movimiento por absorber la influencia de la "decadente cultura capitalista" y de no apegarse a lo "auténtico", decidí hacer este pequeño artículo al respecto, ya que esta misma historia se repitió en la mayor parte de los países latinos en ese momento (como la penosa descalificación de Carlos Monsiváis y diversos intelectuales "izquierdistas" a la "onda chicana" y a Avándaro) y en la actualidad se sigue repitiendo, ya que las izquierdas tanto latinoamericana como la española, se han aferrado a un discurso cripto-nacionalista que no solo sigue privilegiando a lo folcloroide, sino que ahora se le ha añadido la penosa y pequeñoburguesa tendencia de ver a lo kitsch como "una expresión auténtica de las minorías", pero no nos adelantemos y vayamos al grano.

Cuando la psicodelia comenzó a expandirse a todo el mundo, Latinoamérica y España no fueron la excepción, pues varios países tuvieron unas escenas psicodélicas y unos movimientos contraculturales muy prolíficos y activos, como fueron los casos de México, Chile, Perú, Argentina, Brasil y España principalmente, que aunque surgieron con elementos muy locales y no fueron exactamente idénticos a sus orígenes anglosajones, mantuvieron ciertas características heredadas del hippismo de Estados Unidos y del underground británico, y esto fue motivo para que las izquierdas latinas que estaban mayormente influenciadas por el estalinismo (o "marxismo-leninismo") criticaran duramente a estas y hasta las acusaran de "un despojo de las raíces locales", lo cual, por supuesto, no era cierto, ya que cada hippismo abrazó algún elemento folclórico característico de su país, como por ejemplo, los jipitecas mexicanos abrazaron cierta influencia indígena en sus vestimentas y también fueron los primeros que lograron fusionar elementos de las músicas autóctonas mexicanas con el rock psicodélico como fueron los casos de las Ventanas, los Locos, los Dug Dug's, Toncho Pilatos, Ciruela, Antorcha, The Huevo Blues, Marabunta, Náhuatl y Mr. Loco o los antropófagos brasileños con la "tropicalia" que combinaba la psicodelia con la samba, el bossa nova y otras músicas autóctonas de Brasil, sin embargo, la crítica y el rechazo siguió persistiendo, ya que esas izquierdas pecaron de ultranacionalistas en su momento y no pudieron darse cuenta de que al final le estaban construyendo el camino a la derecha de corte fascistoide que gobernó a la mayor parte de Latinoamérica en ese tiempo. Ahora, las cosas no han cambiado realmente, pues lo que quedó de la izquierda que se ha pasado, ya sea a un liberalismo fukuyamista o al populismo, sigue con el mismo discurso, pero ahora a un discurso que sigue siendo cripto-nacionalista se le ha agregado la tendencia posmoderna y políticamente correcta de las minorías y de cómo sus expresiones son "genuinamente contestatarias", aunque en realidad sea puro kitsch, ya sea de corte folcloroide o de corte más actualizado que incluye reggaeton, trap, pop o algún elemento lésbico-gay bastante patético -y que quede en claro que no soy homofóbico, pero el kitsch gay simplemente es patético- mientras que el rock sigue teniendo la imagen de ser la música del "enemigo", solo que ahora el "enemigo" no es el capitalismo, ni la burguesía, sino "el malvado hombre blanco, machista, cisgénero y patriarcal", sin embargo, lo que nos deja en claro la historia es que el ultranacionalismo que ve al folclor autóctono como algo "auténtico" y "contestatario" hoy es más que nunca algo reaccionario, una plaga que está a dos segundos de situarse en el fascismo más patético o en un chovinismo barato y populachero digno del populismo de derecha, mientras que el rock (especialmente el de corte más clásico y melódico), hoy aparece como ese elemento subversivo que no se puede adaptar al funcionamiento de la posmodernidad, como un atentado al gusto de las masas, del vox pópuli, como la música que representa a esa juventud desesperanzada que quiere ver al mundo arder.

Hoy la izquierda evidentemente no ha aprendido de sus errores históricos, de sus fracasos y en lugar de moverse a un pensamiento distinto como el de gente como Slavoj Zizek, Alain Badiou, Alenka Zupancic, Mladen Dolar, Vivek Chibber, Mark Fisher, entre otros, prefiere resguardarse en un pensamiento retrógrado y desactualizado que ha sido un rotundo fracaso y que se niega a aceptar que el Siglo XX NO existe más.

martes, 26 de octubre de 2021

Más sobre vacas sagradas y cultos musicales absurdos...

Mis opiniones sobre este grupo de adolescentes originario de Monterrey, Nuevo León no las he ocultado para nada en el Facebook, no obstante, con el mero pretexto de no tener ninguna crítica bien hecha sobre este grupo, hago esta entrada, más sin embargo, no será exclusivamente sobre ellas, sino del fanatismo ridículo que las rodea, del lamebotismo excesivo que reciben por parte de un público mayormente conformado por gente de la generación X y los baby boomers, por lo que inevitablemente este grupo se ha convertido en un auténtico ejemplo de lo que significa "sobrevalorado" o "vaca sagrada" en la música, a pesar de que es un grupo que apenas ha sacado 3 discos en toda su carrera.

Si no mal recuerdo, por allá en el 2011 o 2012, un día viendo a ver qué había de nuevo por el Facebook, vi un video de unas niñas mexicanas tocando covers de algún grupo de metal o hard rock genérico y aburrido, el cual pronto olvidé, ya que a mí en lo personal, no me interesaba en lo absoluto, ya que no soy fácil de impresionar y menos cuando se trata de un grupo que toca covers de grupos tan soporíferos y choteados como lo son Metallica o Guns n' Roses, sin embargo, después de años de perderles la pista, me enteré que el intento fallido de crítico musical Hugo García Michel (el autodenominado "enemigo del rock mexicano") las alababa junto a otro grupo igual de soporífero llamado Ruido Rosa, pero la cosa no termina ahí, resulta ser que tiene un club de fans mayormente conformado por los coloquialmente llamados "chavorrucos" (la generación X) y boomers, quienes además de llevar un fanatismo que raya con lo pseudo-fundamentalista y lo patético, nunca dudan en expresar sus alabanzas igualmente patéticas en las que casi casi las ponen como las mesías del rock, por lo que decidí volverles a dar la oportunidad y con lo que me llevé es que The Warning, lejos de ser un grupo de calidad, más bien se trata de un grupo prefabricado de una forma sospechosa y que musicalmente se encuentra en las aguas de la mediocridad como muchos otros de la actualidad, además de que su propuesta es alguna especie de mezcla entre metalcore, djent y post-grunge que suena extremadamente genérica y nada novedosa, cosa que me hace confirmar una vez más, el triste panorama que hay en el rock mundial ante la falta de propuestas de calidad, por lo que irremediablemente, este grupo entra perfectamente en el concepto de "vaca sagrada", independientemente de que si son mujeres o no, ya que este es un argumento falaz muy común entre su fanaticada cuando se les critica a sus "ídolas", pero la cosa es que eso no nos debería importar en lo absoluto, si en verdad lo que nos importa es la música.

Ahora, procedo a criticar a su fanaticada, la cual, como vengo diciendo, tiene un comportamiento pseudo-fundamentalista que raya en lo patético (es decir, es involuntariamente cómico por lo absurdo que resulta), pero lo patético no termina ahí, sino en el rango de edades que está la mayor parte de esta, pues lo que nos encontramos no es a gente de las generaciones más recientes, sino que la mayor pate está conformada por gente que se encuentra en un rango de edad que supongo, está entre los 38 y los 80 años de edad, lo que me hace pensar, que además de que su comportamiento es ridículo, el hecho de que sean personas con edades en las que ya no deberían caer en este juego ridículo del fanático adolescente promedio, lo que se me hace cómicamente turbio, pero de nuevo, la cosa no termina ahí, lo libidinoso de estos tipos sale siempre a relucir cuando se trata de defender a este grupo de adolescentes, pues uno de los argumentos principales en su defensa es su belleza física (que yo honestamente no les noto, creo que son unas niñas bastante sin chiste y es que yo soy un tipo al que generalmente le suele gustar la voluptuosidad y la exuberancia), igualmente la defensa sobre lo musical me parece que denota ignorancia y una falta de actualización en cuanto al panorama musical que se gestó desde la caída del grunge a mediados de los 90's, que es la época en la que el rock cayó creativamente, pues precisamente su propuesta es una redundancia de lo que se hizo en ese aburrido periodo musical que dio paso a cosas horrorosas como el trap o el reggaeton e igualmente, como ejecutantes, las Warning carecen de los elementos necesarios para ser memorables, su ejecución es gris y aburrida, sus composiciones son aburridas y los videos que he visto de sus conciertos me dan la impresión de que todo es puro show forzado, igualmente algo risible que me he encontrado es que en las entrevistas que se les han hecho en diversos medios, los entrevistadores terminan decepcionados al darse cuenta de que solo están ante unas adolescentes de clase alta que no son muy inteligentes y que por lo tanto, no tienen mucho qué decir.

Por mi parte, eso sería todo y ¡Hasta la próxima!