sábado, 15 de octubre de 2022

El kitsch, el arte contemporáneo y la cultura popular frente a la subversión.

Muy buenas noches tengan todos ustedes, camaradas, este artículo originalmente iba a ser la introducción para la reseña de un disco que estoy preparando para el otro blog, pero la longitud me obligó publicarla por acá en forma de artículo independiente, por lo que espero que sea de su agrado y... ¡Hasta más vernos!
 
¿Qué es realmente el mentado kitsch? La típica concepción que perdura hasta nuestros días es que el kitsch se opone al arte por su superficialidad y banalidad, pero ¿Qué tal si es exactamente lo contrario? Esto lo explica Slavoj Zizek en esta cita:

"Habría que invertir la concepción habitual que opone la profundidad del genuino arte a la superficialidad del kitsch comercial. En realidad, el problema del kitsch es que es demasiado «profundo», manipula arcanas fuerzas libidinales e ideológicas, mientras que el auténtico arte sabe permanecer en la superficie y sustraerse de su contexto «más profundo» de realidad histórica"

Aquí es donde nos toca hacer un análisis exhaustivo al fenómeno, pues es en el capitalismo tardío en donde el kitsch ha impregnado prácticamente todo, desde la política hasta nuestros rituales cotidianos, ¿A qué me refiero con esto? El kitsch es cínico, desenfadado, bobalicón, banal, torpe, ingenuo y despreciable, y la ideología del capitalismo tardío es precisamente el cinismo. Cuando la ideología nos interpela, es cuando nos percibimos como seres plenos y autónomos que no podemos ser reducidos a meras "marionetas" de una ideología exterior y es en este desentendimiento con el orden socio-simbólico-ideológico que la interpelación tuvo éxito, cabría destacar que la ideología cínica de la posmodernidad tiene un componente sumamente "existencialista" y también, muy de corte "bukowskiano", porque precisamente nos interpela exitosamente cuando nosotros creemos que podemos escapar de ella cuando nos refugiamos en nuestro "yo interior", ¿Pero cómo se relaciona esto con el kitsch? Se preguntarán ustedes y la respuesta es relativamente sencilla, pues el kitsch nos agarra precisamente de "nuestro interior" a través de nuestros sentimientos y/o emociones, es por eso que a pesar de que Zizek escribió esto como defensa al arte contemporáneo, yo lo usaré en contra, y no solo para el de carácter "vanguardista", sino para la cultura popular también, pues es cada vez más común encontrar que la función del arte contemporáneo ya NO sea la de ponernos a pensar o a dialogar con la obra en cuestión, sino que hoy esté difuminando esa línea que separa al arte genuino del kitsch, y como ejemplo, usaré uno que pude presenciar hace una semana, cuando estuve en el Mercado donde mi familia tiene un pequeño negocio, presenciando un espectáculo de danza mandado por Bellas Artes, que a pesar de que se les agradece, lo que pude notar es que el concepto que maneja ese grupo de danza es exageradamente kitsch, pues mezclan elementos extremadamente populares con un mensaje "consciente", en este caso, de carácter ecologista y lo que me disgustó de esto último, es que su mensaje, lejos de hacer que la gente piense correctamente, más bien apeló a un ridículo y rancio discurso que apunta a un sujeto criminalmente responsable del cambio climático al hablar "concientizar" a la gente con hacer pequeñas acciones individuales como dejar de usar plástico o separar nuestra basura orgánica de la inorgánica, y esto es cada vez más común verlo en el arte contemporáneo, y sí, estoy completamente consciente de que aquí me la van a mentar, pero por ejemplo, todas estas exposiciones de fotografía o de "obras" bastante bobaliconas que muestran "nuestra realidad", NO cumplen con el requisito de hacernos pensar, pues precisamente cuando vemos fotografías de nuestra decadente realidad social como barrios marginados, cadáveres asquerosos o niños desnutridos con miasis, o cuando vemos obras que son simplemente botes de agua o algo por el estilo, lo que hacen NO es hacernos pensar en las condiciones materiales que le dieron paso a todo eso, sino que nos escandalizamos porque nos llegan directamente a nuestros sentimientos, como si se tratase de un adorno ridículo producido en serie en alguna fábrica anónima de China, lo mismo aplica para la música popular de nuestros días que se asume como "políticamente comprometida" por denunciar directamente lo que está mal con el mundo o sus respectivos países, este es uno de los motivos por los que no puedo soportar al rap, al reggaeton, a la música de protesta contemporánea, al punk contemporáneo, a los narcocorridos y al "rock" mexicano de corte folcloroide, porque sus "artistas" han demostrado una y otra vez que se encuentran dentro del kitsch más patético y sentimentalista que va muy de la mano con la ideología cínica del capitalismo tardío, y cuando veo que la "izquierda" defiende todo esto porque es "consciente", me hace dudar seriamente si esa "izquierda" en verdad está haciendo resistencia o solo es la puta del capitalismo, ¿A qué me refiero con esto? Pues a que su "resistencia" lejos de ser genuina o legítima desde un contexto político de izquierda, más bien muestra que la "izquierda" se ha derechizado y que su "resistencia" más bien es al pensamiento, lo mismo que el anti-intelectualismo tan propio de la derecha, por lo que este es uno de los principales motivos por los que decidí nombrar a la "izquierda" posmoderna, políticamente correcta, como la "izquierda miserable".

Otro punto que hay que tocar es como la música en verdad puede funcionar como un medio de subversión, y si hay algo que he podido notar con el paso del tiempo, es que la música verdaderamente «subversiva» nunca se autopercibe como tal, veamos por ejemplo, a grupos como los eslovenos Laibach o incluso a los alemanes Rammstein, que a pesar de que su música no me fascina, han logrado crear una sátira inteligente e ingeniosa hacia el estalinismo y el fascismo al tomarse completamente en serio toda la simbología de ambas ideologías hasta sacar su parte ridícula e involuntariamente cómica para efectivamente destruir su efectividad simbólica, pero no acabemos ahí, una de las cosas más curiosas que oí de unos asistentes de Avándaro es que la masa de jóvenes que estuvieron aquellos 9, 10, 11 y 12 de Septiembre de 1971 en el "Woodstock mexicano" lograron algo muy cercano a una "sobreidentificación" al fundirse en la masa, como si se tratase de un fascismo hippie momentáneo y esto, por supuesto, alarmó a las autoridades mexicanas de aquel entonces, que en sus tendencias fascistoides/totalitarias, buscaban que la gente estuviese fundida en el estado (algo muy budista, dicho sea de paso), a pesar de que fueron las mismas autoridades quienes financiaron a dicho festival con el fin de que los jóvenes terminaran idiotizados y enajenados a su contexto sociopolítico, pero finalmente el evento terminó siendo una subversión aún mayor que la de los movimientos estudiantiles del 68 y el 71, lo que finalmente hizo que las autoridades vetaran tácitamente al rock en los siguientes años, pero aquí no se acaba la cosa, pues a veces cuando me pongo a observar como funciona a nivel social el subgénero del rock conocido como "arena rock", "rock orientado a los adultos" o "aor", veo que a pesar de que por muchos años se le ha vilipendiado por ser considerado "inauténtico", "comercial", "kitsch" o "música de las corporaciones", más bien es la música que constantemente se ha sobreidentificado con el kitsch, pues en sus mensajes abiertamente banales, en sus composiciones "hímnicas" y en cómo las masas se reúnen en los estadios o arenas a corear las canciones que tienen un fuerte componente de "himno", a sus críticos les aparece directamente como si se tratase de todo un asqueroso espectáculo totalitario para idiotizar a las masas, pero lo que -inconscientemente- sucede es que la música de grupos como REO Speedwagon, Journey, Foreigner, Styx, Queen, Survivor y demás, constantemente han estado sobreidentificándose con el kitsch y curiosamente, han sido los únicos que han podido mantener de manera intacta el potencial subversivo del rock, más que toda reivindicación patética y anticuada del rock como "cultura juvenil", pues como diría el (reaccionario) Frank Zappa en uno de sus momentos de lucidez, la juventud es mucho más reaccionaria y cerrada con el arte que la gente vieja, y este es uno de los motivos principales por los que la vieja e idiosincrática frase de Pete Townshend "prefiero morir jóven antes que envejecer" no ha envejecido bien, sino que hoy más que nunca suena anticuada y reaccionaria, pues hoy lo verdaderamente subversivo sería afirmar "prefiero envejecer prematuramente antes que ser un joven idiota", pues son precisamente los viejos los que han sabido preservar ese espíritu subversivo y contestatario del rock, mientras que los jóvenes han hecho todo por domesticar al rock de acuerdo a las exigencias del capitalismo tardío.

Otra cosa que quería comentar es sobre la oposición del verdadero arte y el kitsch, y en el rock esto se manifiesta de la siguiente manera: Un ejemplo que quiero dar es en el rock mexicano al oponer a un grupo como los Dug Dug's o el Ritual con la mayor parte del rock mexicano que se ha producido desde los 80's hasta la fecha, pero para simplificarlo de manera correcta, lo haré con el movimiento rupestre. Pues mientras que el movimiento rupestre se ha quedado estancado en su contexto histórico ochentero y ha reivindicado al kitsch mexicano -o "naquismo"- con ese humor posmoderno asquerosamente cínico, grupos como los Dug Dug's han logrado crear un material que ha sabido mantenerse en la superficie y que ha logrado sustraerse de cualquier contexto histórico particular, y ese es el motivo por el que es cada vez más común ver a millennials tanto mexicanos como extranjeros, admirar el diverso y colorido trabajo de Armando Nava y sus Dug Dug's, esto mismo pasa con la psicodelia sesentera y la constante fijación de las disqueras independientes por re-editar rarezas del subgénero, pues a pesar de su rareza y de que el reconocimiento les haya llegado muchos años después de sus respectivos lanzamientos, es la música la que ha logrado trascender a su contexto histórico particular debido a que los artistas -generalmente sin darse cuenta de ello- lograron mantenerse en la superficie y eso es lo que les da un mérito artístico IMPORTANTÍSIMO.

viernes, 15 de julio de 2022

Críticas y opiniones impopulares I: El gusto como vara que lo mide todo y su tiranía

 El post del día de hoy será altamente controvertido e impopular, porque tocaré un tema espinoso que inevitablemente será un "dolor de huevos" para muchos, pues si algo pasa en nuestros tiempos es que el gusto se ha convertido en la vara que lo mide absolutamente todo, desde cosas como el Arte hasta la política misma y si uno se atreve a criticar o a cuestionar a la primacía del gusto, enseguida saldrá la gente idiota totalmente indignada a pedir respeto absoluto por sus gustos y opiniones, a pesar de que las críticas no necesariamente sean un ataque, sino un aviso de que el gusto ni siquiera debería ser tomado en cuenta en una conversación y es por eso que hago esta publicación que estoy seguro de que a muchos no les agradará en lo más mínimo.

Hace algunos meses, tuve el placer de ver una conversación que tuvieron el artista contemporáneo alemán Jonathan Meese y el filósofo esloveno Slavoj Zizek sobre Hegel y el Arte, en la que tocaron el controvertido tema del que trata este post, pues tanto para Meese como para Zizek, vivimos en una época en la que el totalitarismo no se impone con campos de concentración, exterminios masivos o los GULAG, sino por medio del gusto, al punto en el que el gusto se colectiviza y uno pierde su individualidad, y esto se ve reflejado no solo en las Artes (pintura, escultura, teatro, música, literatura, etc.), sino en cómo la política funciona hoy en día y es que vivimos en un mundo huxleyano en el que el estado ha pasado a ser algo terciario y los que administran todo son los tecnócratas, que en su "neutralidad" imponen un totalitarismo asfixiante que se esconde en el gusto. Esto aplica tanto para las formas de corrección política que son encumbradas por los mentados "progres" que van desde el lenguaje inclusivo hasta la censura directa de una obra artística o algo por el estilo por considerarla "machista", "excluyente", "cisgénero" y demás, como para la estúpida y despreciable conspiranoia de la derecha populista que ante su imposibilidad de poder dar en el clavo en sus diagnósticos, prefieren crearse enemigos imaginarios (Soros, Rockefeller, Rotschild, los inmigrantes, los aliens, los judíos y demás) y esto los lleva a sus estallidos irracionales de violencia subjetiva ante su impotencia, sin embargo, esta bola de cretinos creen que tienen la cara para decirle al resto de la gente "haz tu propia investigación", esto por supuesto, por medio de youtube o de algún medio por el estilo que albergue videos sobre teorías de conspiración que por más que pequen de irracionales, absurdas, infantiles o bobaliconas, sus partidarios en verdad creen en ellas, como cuando estaba de moda el infame negacionismo del COVID-19.

Por ahí existe una frase atribuida al enorme Carlos Marx que dice así: "el denominador común de las opiniones colectivas es la mediocridad" y definitivamente aplica para esta tiranía del gusto, que curiosamente también se manifiesta en la falaz y falsa postura del centrista y su proposición falaz del punto medio, así como de la primacía del "sentido común" como la vara que lo mide todo, la cosa es que el mentado "sentido común" no tiene la capacidad de filosofar, es arbitrario y mediocre a la hora de ir más allá de lo que se tiene en el momento y esta arbitrariedad también es una forma de inhibición del pensamiento crítico y la filosofía, por eso es que la receta perfecta en nuestro capitalismo tardío es una suerte de mezcla de sabidurías y prácticas orientales con supersticiones modernas que se presentan en la forma de mindfulness, los pinchemil tipos de yoga, el nuevo pensamiento y el coaching, pues ante la imposibilidad de que la gente pueda adaptarse a los cambios bruscos que nos ha traído el capitalismo tardío tanto sociales como tecnológicos, todo eso es también una forma de tiranía del gusto empacada en un placebo para escapar de nuestra miseria.

 Otro ejemplo de la tiranía del gusto es como funcionan las redes sociales y como las críticas u opiniones de algún desconocido que tal vez está habitando en la antártida pueden afectar horriblemente a los usuarios al ser percibidas como signo de un intruso corrupto que viene a acabar con nuestra "tranquilidad", es por eso que los debates en el Facebook o en el Twitter, aunque sean adictivos, en última instancia terminan siendo una pérdida de tiempo porque la gente defenderá su mediocridad a más no poder, y curiosamente, algo que NO es coincidencia en lo más mínimo es que esta misma lógica es la que dirige a la biopolítica pospolítica, pues en su libro Violencia: Seis reflexiones marginales, Slavoj Zizek apunta a que al haber abrazado a las tecnocracias, se ha eliminado todo contenido político real de las luchas en un intento de ocultar los antagonismos sociales, por lo que lo único que queda es una administración eficiente y en orden de que ya no haya un contenido político sustancial por el cual pelear, ya que todo lo que huela a pasión, compromiso o involucramiento es visto como algo que inevitablemente nos conducirá ya sea al nazismo o al estalinismo, entonces son introducidas las políticas del miedo, en las que la proximidad del prójimo es vista como algo sumamente peligroso, como un intruso corrupto que me acosará y acabará con "mi felicidad", estas políticas del miedo se dividen en la estúpida fijación del feminismo posmo en el acoso y otras estupideces por el estilo y por supuesto, en el fetichismo por crear enemigos imaginarios como los inmigrantes y es así como el gusto se convierte en el perfecto totalitarismo de la tecnocracia, no por nada, en la serie de Matt Groening Futurama se satiriza perfectamente a la ingenuidad gringa de seguir creyendo en que en verdad existe una democracia donde su voz cuenta y de cómo los candidatos, del lado que sea, al final son idénticos, pero eso no es todo, sino que los candidatos proponen eliminar "todo lo que a odian los demás".

Ya que tocamos los aspectos más políticos de la tiranía del gusto, ahora hablemos de esto en la música, que es a lo que me dedico y es que aquí es donde he podido notar que está muy arraigado el gusto como vara que lo mide todo como una forma de ocultar el analfabetismo de la opinología musical presente especialmente en el internet, por lo que mis críticas y opiniones son cada vez más impopulares, cosa que me da un buen parámetro para saber si estoy diciendo la verdad, por lo que mis críticas juntan a más chillones que se quejan amargamente de mi forma áspera de decir las cosas, ya que perciben a mis críticas musicales como un ataque directo a su estúpido subjetivismo, por lo que no faltará la gente que me saque falacias del tipo "te crees el dueño de la verdad absoluta" y otros argumentos ridículos por el estilo, sin embargo, lo que critico no llama a "yo soy su líder y tienen que seguirme al pie de la letra" como muchos de estos idiotas lo perciben, sino que lo que critico es este totalitarismo del gusto en el que no existe forma de salirse de este, pues precisamente lo que no debería entrar por ningún motivo en las conversaciones sobre música o cualquier otro Arte son nuestros gustos, por ser arbitrarios, manipulables y relativos, por lo que no tienen ningún valor a la hora de hacer un esfuerzo crítico, en cambio hay valores reales a tener en cuenta a la hora de criticar, reseñar o discutir sobre música como la composición, la melodía y la técnica, de ahí es donde uno debe partir para decir que algo es bueno o malo, no de nuestros gustos, esto me ha llevado a tener controversias con un montón de gente en las redes sociales, ya que al estar durante muchos años escuchando música para esforzarme por entenderla, he podido notar que la sobrevaloración no existe únicamente en el ámbito de la música "comercial" o "de consumo", sino que existe también en el ámbito del underground, en su estúpido fervor religioso y elitista al que llaman "culto", pues aunque existan o hayan existido grupos "de culto" que en verdad hicieron cosas muy meritorias, también existen grupos que se han dedicado únicamente a hacer cosas que van desde lo mediocre hasta lo involuntariamente cómico, sin embargo, siempre existirán sus respectivas fanaticadas que en su mediocridad intentarán justificar cualquier estupidez que hagan sus grupos favoritos y los pondrán como la cúspide de la música de la manera más arbitraria posible, sin embargo, cuando existen criterios, juicios y valores que en verdad funcionan para calificar a un grupo, una obra o incluso un género o subgénero musical en su totalidad como "bueno" o "malo", sin que nuestro subjetivismo se asome en ello y no porque exista objetividad alguna, sino porque hay una diferencia abismal entre lo subjetivo y la subjetividad (que es lo relacionado al sujeto y lo que este produce o hace) y el subjetivismo (poner a lo interno como la vara que lo mide todo), y las críticas aunque sean subjetivas, claramente tienen valor, ya que no son una cuestión internalista, sino por las bases que esta debe tener para hacerse valer y conforme he podido entender la música que escucho e incluso aclarar conceptos al respecto, puedo decir que poner la primacía en las texturas, la técnica, el ritmo y demás sobre la melodía y la composición es un craso error, tanto para el músico/compositor como para el crítico, precisamente porque la melodía es la parte de le da coherencia a la música y cuando uno escucha un mal manejo de la melodía, eso se debe criticar, es por eso que por más que existan hipsters, metaleros y otra gentuza por el estilo que tiene una clara tendencia negacionista con la música y la historia, todos sus argumentos que usan como intentos de desprestigiar a un grupo como los Beatles, terminan siendo ridículos al carecer de una comprensión genuina tanto de la música del grupo como de la importancia que siguen teniendo hasta nuestros días, ahora del lado contrario, el underground prácticamente está plagado de esnobismo, pseudo-historia, negacionismo y pseudo-arqueología, además del fervor religioso que mencioné, por lo que es muy común encontrar a gente fanática del rock underground, que no solo alabe a grupos de mierda frente a los buenos, sino que se encargarán de crear toda una mezcla de todos los elementos que mencioné anteriormente para justificar la importancia histórica de unos grupos que probablemente no los conocieron ni en su casa o que a lo mucho llegaron a ser grupos menores que no fueron tomados muy enserio en su momento.



martes, 21 de junio de 2022

El rock como elemento subversivo en el capitalismo tardío

 
Después de leer un poco sobre la historia del movimiento y subgénero musical brasileño conocido como "tropicália" o "tropicalismo" (que básicamente era una fusión de música psicodélica con distintos géneros musicales originarios de Brasil) y de cómo los estudiantes marxistas de ese país, que además de todo eran ultranacionalistas, criticaron al movimiento por absorber la influencia de la "decadente cultura capitalista" y de no apegarse a lo "auténtico", decidí hacer este pequeño artículo al respecto, ya que esta misma historia se repitió en la mayor parte de los países latinos en ese momento (como la penosa descalificación de Carlos Monsiváis y diversos intelectuales "izquierdistas" a la "onda chicana" y a Avándaro) y en la actualidad se sigue repitiendo, ya que las izquierdas tanto latinoamericana como la española, se han aferrado a un discurso cripto-nacionalista que no solo sigue privilegiando a lo folcloroide, sino que ahora se le ha añadido la penosa y pequeñoburguesa tendencia de ver a lo kitsch como "una expresión auténtica de las minorías", pero no nos adelantemos y vayamos al grano.

Cuando la psicodelia comenzó a expandirse a todo el mundo, Latinoamérica y España no fueron la excepción, pues varios países tuvieron unas escenas psicodélicas y unos movimientos contraculturales muy prolíficos y activos, como fueron los casos de México, Chile, Perú, Argentina, Brasil y España principalmente, que aunque surgieron con elementos muy locales y no fueron exactamente idénticos a sus orígenes anglosajones, mantuvieron ciertas características heredadas del hippismo de Estados Unidos y del underground británico, y esto fue motivo para que las izquierdas latinas que estaban mayormente influenciadas por el estalinismo (o "marxismo-leninismo") criticaran duramente a estas y hasta las acusaran de "un despojo de las raíces locales", lo cual, por supuesto, no era cierto, ya que cada hippismo abrazó algún elemento folclórico característico de su país, como por ejemplo, los jipitecas mexicanos abrazaron cierta influencia indígena en sus vestimentas y también fueron los primeros que lograron fusionar elementos de las músicas autóctonas mexicanas con el rock psicodélico como fueron los casos de las Ventanas, los Locos, los Dug Dug's, Toncho Pilatos, Ciruela, Antorcha, The Huevo Blues, Marabunta, Náhuatl y Mr. Loco o los antropófagos brasileños con la "tropicalia" que combinaba la psicodelia con la samba, el bossa nova y otras músicas autóctonas de Brasil, sin embargo, la crítica y el rechazo siguió persistiendo, ya que esas izquierdas pecaron de ultranacionalistas en su momento y no pudieron darse cuenta de que al final le estaban construyendo el camino a la derecha de corte fascistoide que gobernó a la mayor parte de Latinoamérica en ese tiempo. Ahora, las cosas no han cambiado realmente, pues lo que quedó de la izquierda que se ha pasado, ya sea a un liberalismo fukuyamista o al populismo, sigue con el mismo discurso, pero ahora a un discurso que sigue siendo cripto-nacionalista se le ha agregado la tendencia posmoderna y políticamente correcta de las minorías y de cómo sus expresiones son "genuinamente contestatarias", aunque en realidad sea puro kitsch, ya sea de corte folcloroide o de corte más actualizado que incluye reggaeton, trap, pop o algún elemento lésbico-gay bastante patético -y que quede en claro que no soy homofóbico, pero el kitsch gay simplemente es patético- mientras que el rock sigue teniendo la imagen de ser la música del "enemigo", solo que ahora el "enemigo" no es el capitalismo, ni la burguesía, sino "el malvado hombre blanco, machista, cisgénero y patriarcal", sin embargo, lo que nos deja en claro la historia es que el ultranacionalismo que ve al folclor autóctono como algo "auténtico" y "contestatario" hoy es más que nunca algo reaccionario, una plaga que está a dos segundos de situarse en el fascismo más patético o en un chovinismo barato y populachero digno del populismo de derecha, mientras que el rock (especialmente el de corte más clásico y melódico), hoy aparece como ese elemento subversivo que no se puede adaptar al funcionamiento de la posmodernidad, como un atentado al gusto de las masas, del vox pópuli, como la música que representa a esa juventud desesperanzada que quiere ver al mundo arder.

Hoy la izquierda evidentemente no ha aprendido de sus errores históricos, de sus fracasos y en lugar de moverse a un pensamiento distinto como el de gente como Slavoj Zizek, Alain Badiou, Alenka Zupancic, Mladen Dolar, Vivek Chibber, Mark Fisher, entre otros, prefiere resguardarse en un pensamiento retrógrado y desactualizado que ha sido un rotundo fracaso y que se niega a aceptar que el Siglo XX NO existe más.

martes, 26 de octubre de 2021

Más sobre vacas sagradas y cultos musicales absurdos...

Mis opiniones sobre este grupo de adolescentes originario de Monterrey, Nuevo León no las he ocultado para nada en el Facebook, no obstante, con el mero pretexto de no tener ninguna crítica bien hecha sobre este grupo, hago esta entrada, más sin embargo, no será exclusivamente sobre ellas, sino del fanatismo ridículo que las rodea, del lamebotismo excesivo que reciben por parte de un público mayormente conformado por gente de la generación X y los baby boomers, por lo que inevitablemente este grupo se ha convertido en un auténtico ejemplo de lo que significa "sobrevalorado" o "vaca sagrada" en la música, a pesar de que es un grupo que apenas ha sacado 3 discos en toda su carrera.

Si no mal recuerdo, por allá en el 2011 o 2012, un día viendo a ver qué había de nuevo por el Facebook, vi un video de unas niñas mexicanas tocando covers de algún grupo de metal o hard rock genérico y aburrido, el cual pronto olvidé, ya que a mí en lo personal, no me interesaba en lo absoluto, ya que no soy fácil de impresionar y menos cuando se trata de un grupo que toca covers de grupos tan soporíferos y choteados como lo son Metallica o Guns n' Roses, sin embargo, después de años de perderles la pista, me enteré que el intento fallido de crítico musical Hugo García Michel (el autodenominado "enemigo del rock mexicano") las alababa junto a otro grupo igual de soporífero llamado Ruido Rosa, pero la cosa no termina ahí, resulta ser que tiene un club de fans mayormente conformado por los coloquialmente llamados "chavorrucos" (la generación X) y boomers, quienes además de llevar un fanatismo que raya con lo pseudo-fundamentalista y lo patético, nunca dudan en expresar sus alabanzas igualmente patéticas en las que casi casi las ponen como las mesías del rock, por lo que decidí volverles a dar la oportunidad y con lo que me llevé es que The Warning, lejos de ser un grupo de calidad, más bien se trata de un grupo prefabricado de una forma sospechosa y que musicalmente se encuentra en las aguas de la mediocridad como muchos otros de la actualidad, además de que su propuesta es alguna especie de mezcla entre metalcore, djent y post-grunge que suena extremadamente genérica y nada novedosa, cosa que me hace confirmar una vez más, el triste panorama que hay en el rock mundial ante la falta de propuestas de calidad, por lo que irremediablemente, este grupo entra perfectamente en el concepto de "vaca sagrada", independientemente de que si son mujeres o no, ya que este es un argumento falaz muy común entre su fanaticada cuando se les critica a sus "ídolas", pero la cosa es que eso no nos debería importar en lo absoluto, si en verdad lo que nos importa es la música.

Ahora, procedo a criticar a su fanaticada, la cual, como vengo diciendo, tiene un comportamiento pseudo-fundamentalista que raya en lo patético (es decir, es involuntariamente cómico por lo absurdo que resulta), pero lo patético no termina ahí, sino en el rango de edades que está la mayor parte de esta, pues lo que nos encontramos no es a gente de las generaciones más recientes, sino que la mayor pate está conformada por gente que se encuentra en un rango de edad que supongo, está entre los 38 y los 80 años de edad, lo que me hace pensar, que además de que su comportamiento es ridículo, el hecho de que sean personas con edades en las que ya no deberían caer en este juego ridículo del fanático adolescente promedio, lo que se me hace cómicamente turbio, pero de nuevo, la cosa no termina ahí, lo libidinoso de estos tipos sale siempre a relucir cuando se trata de defender a este grupo de adolescentes, pues uno de los argumentos principales en su defensa es su belleza física (que yo honestamente no les noto, creo que son unas niñas bastante sin chiste y es que yo soy un tipo al que generalmente le suele gustar la voluptuosidad y la exuberancia), igualmente la defensa sobre lo musical me parece que denota ignorancia y una falta de actualización en cuanto al panorama musical que se gestó desde la caída del grunge a mediados de los 90's, que es la época en la que el rock cayó creativamente, pues precisamente su propuesta es una redundancia de lo que se hizo en ese aburrido periodo musical que dio paso a cosas horrorosas como el trap o el reggaeton e igualmente, como ejecutantes, las Warning carecen de los elementos necesarios para ser memorables, su ejecución es gris y aburrida, sus composiciones son aburridas y los videos que he visto de sus conciertos me dan la impresión de que todo es puro show forzado, igualmente algo risible que me he encontrado es que en las entrevistas que se les han hecho en diversos medios, los entrevistadores terminan decepcionados al darse cuenta de que solo están ante unas adolescentes de clase alta que no son muy inteligentes y que por lo tanto, no tienen mucho qué decir.

Por mi parte, eso sería todo y ¡Hasta la próxima!

lunes, 5 de noviembre de 2018

Perdido en mi mundo: El rock psicodélico en mi vida


La psicodelia fue algo que me llamó la atención desde que tenía 8 o 9 años, aunque yo no sabía exactamente qué era, de hecho, la palabra no se me venía a la mente, pero me gustaban todos esos diseños coloridos y con formas raras que aparecían en las portadas de los 60's y principios de los 70's, algo que especialmente me llamaba la atención eran las tipografías (o fuentes) que se caracterizaban mayormente por ser unas letras con mucho fondo o contraste, también debo decir que en aquel entonces, al seguir completamente fanatizado por los Beatles, yo solía escuchar muchísimo los discos como Revolver y el Sargento Pimienta.

Después cuando cumplí 10 años, empecé a escuchar otras cosas, pero especialmente, pop de los 80's, para ese momento, yo estaba sumido en la música de The Knack, The Police, Outfield, Roxette, John Mellencamp y Queen, esa fue la música que marcó mi pre-adolescencia, pero a los 12-13 años, empecé a escuchar de nuevo a los Beatles, pero a eso se les sumaban Deep Purple, Led Zeppelin, Black Sabbath, Grand Funk, los Kinks, los Who, los Hollies y Jefferson Airplane, además de que fue también, cuando empecé a escuchar hablar de grupos como Love, Moby Grape, Earth Opera, Spirit, Quicksilver Messenger Service, Grateful Dead, Country Joe & The Fish, The Sopwith Camel, Uriah Heep, Free y Humble Pie, y durante los próximos tres años, yo prácticamente me hice un admirador incondicional de Deep Purple y Black Sabbath, en ese momento, lo que más me interesaba era el hard rock, pero también me interesaba el arte psicodélico y fue pronto que empecé a descubrir la música, esto empezó cuando encontré a un grupo llamado Hell's Preachers Inc. Que supuestamente eran Deep Purple en sus primeros años pero escondidos, después descubrí que se trataba de un grupo alemán y que anteriormente se habían hecho llamar Bokaj Retsiem, y buscando reseñas del disco de Bokaj Retsiem, descubrí el blog de mi cuatacho Gustavo, que me recomendó escuchar el disco Strictly From Hunger de Hunger, y un poco antes, había estado escuchando a un grupo gringo llamado Frijid Pink, a los que descubrí gracias a un tío que le gusta todo ese rollo y a un grupo llamado Stoned Circus, que había sacado de un blog, esto fue en el tiempo que empecé con mi blog de música que en aquel entonces se llamaba Rubber Soul Magazine, también había escuchado algo de Blue Cheer por ese tiempo, pero mientras navegaba en el blog del Gus, descubrí que tenía una colección impresionante de grupos mexicanos de la época de Avándaro, entre ellos estaba uno que había visto en repetidas ocasiones en mis visitas al chopo, ese era el debut de los Dug Dug's, y es que desde el primer momento me identifiqué con la portada y con los tipos que aparecían en la foto (el grupo, valga la redundancia), es decir, ver ahí a 5 tipos completamente hippies junto con esas letras psicodélicas coloradas de azul (después supe que esas letras eran las Artone diseñadas por Seymour Chwast en 1964), pero por aquel entonces, como buen adolescente pendejo, no compré el disco, yo en ese momento estaba hipnotizado por los sonidos distorsionados y machacones del hard rock y el metal y pasó tiempo a que se me diera escucharlos, y cuando lo escuché, no me arrepentí, así como me identifiqué con esa portada, lo hice con cada una de las canciones presentes en ese debut de 1971 y no tardé en bajar su segundo disco, y aunque era muy distinto al debut, también me encantó, yo ya venía del hard rock y combinado con la psicodelia y una flauta que recuerda por momentos a Ian Anderson, sabía que estaba en el lugar indicado.

Durante este tiempo yo quería ser metalero y hasta me juntaba con toda la bola de metalerillos pubertos del Youtube y del Yahoo! Respuestas, donde solía pasar largas horas, al final terminé decepcionado con todos ellos, pues generalmente eran puros adolescentes idiotas sin vida social al igual que yo, uno de ellos me ha seguido molestando desde aquel entonces, pero yo prefiero no hacerle caso, pero bueno, en ese periodo, tuvo que llegar Jimi Hendrix para que yo aún me sintiera más interesado en el rock psicodélico y fue en este periodo que me contacté con Armando Nava de los Dug Dug's para comprarle todos los discos remasterizados del grupo además de empezar a descubrir a una infinidad de bandas mexicanas, entre ellas al Ritual, la Fachada de Piedra, Kaleidoscope, Love Sindicate, Renaissance, Three Souls In My Mind, Bandido, Nahuatl, Peace & Love, la Revolución de Emiliano Zapata y Enigma, esto fue lo que finalmente me hizo meterme de lleno a la psicodelia y por más que yo aún tenía ese deseo lejano de querer ser metalero, escuchaba poquísimo metal en ese entonces, los grupos que escuchaba ocasionalmente eran Judas Priest, Iron Maiden y Merciful Fate, incluso llegué a hacer un blog dedicado al metal que terminó fracasando porque yo no fui lo suficientemente constante en publicar material, yo estaba más interesado en las ondas psicodélicas, para ese momento, empecé a escuchar bandas como los 13th Floor Elevators, Quicksilver Messenger Service, los Them, Thunder and Roses, Electric Food, Aguaturbia, The Beat of The Earth entre otros y vi por primera vez en vivo a los Dug Dug's en la explanada del José Martí por allá por el metro Hidalgo, los vi junto a Enigma y Bloody Rock, por allá el 2 de Octubre del 2010.

En el 2011, yo seguía siendo un adolescente pendejo, pero estaba en proceso de cultivarme aún más y fue cuando descubrí a bandas como The Electronic Hole, Womb, Relatively Clean Rivers, Reign Ghost, The Wizards From Kansas, Sam Gopal, The Fraternity Of Man y Savage Resurrection, yo en ese momento estaba clavadísimo en el rock ácido y ondas afines, pero para mi mala y buena (a la vez) suerte, descubrí un blog de un trío de usuarios de Yahoo! Respuestas, con los que tiempo después terminé de pleito debido a su profundo esnobismo propio de los púberes más idiotas, en el que empecé a descubrir el heavy psych junto con un blog que tenía 2 años que había descubierto llamado los discos del Hombre Polilla, comandado por el peruano Baldomero Malpica, que es también uno de los grandes cuates míos, aunque buscando por internet, me encontré con otros blogs como el del sueco Mik Kay que se hacía llamar heavypsychman y fue ahí cuando empecé a descubrir a bandas como Joshua, Euclid, Josefus, Yesterday's Children, Fraction, Banchee, Lincoln Street Exit y demás, para ese momento, yo no estaba muy interesado por el hard rock, mi fiebre había pasado hace unos 2 añejos y yo estaba enloquecido por el rock ácido y por la psicodelia con elementos de música clásica de la India, por lo que en ese momento, a muchos grupos no les entendía una mierda, pero no tardó mucho tiempo en que me gustaran y empezara a descubrir más como Sir Lord Baltimore, Ancient Grease, Samuel Prody, Bang, Buffalo, Truth and Janey y los japoneses Blues Creation, y esas cosas fueron las que me marcaron durante una gran parte del 2012, pero en el verano de ese año, yo había adquirido mi segunda guitarra eléctrica, una re-edición de la Les Paul Custom de 1961 de marca Epiphone, que básicamente es una SG con tres pastillas y me llevé un chasco con el único amplificador que tenía en ese momento, pues lo que esperaba yo era un sonido cristalino como el de John Cipollina o el de Armando Nava, no un tono tan distorsionado como el que da ese ampli, por lo que investigué y resultó que esos guitarristas usaban amplificadores Fender de bulbos, pero bueno, también algo que pasó fue que visité Teotihuacán y ese viaje estuvo marcado no solo por los artefactos prehispánicos y las pirámides que escalé junto con mis hermanos, la música fue un factor importante, pues en ese momento, yo escuchaba a Blue Mountain Eagle, The Fraternity of Man, Quatrain, Mountain Bus y Quicksilver Messenger Service, y no pasó mucho tiempo para re-descubrir a los 13th Floor Elevators, y esto finalmente se convirtió en la música que escuché durante la mayor parte del 2013, en ese año, yo me sentí bastante feliz, fui casi casi, un hippie en mi mentalidad, yo rebosaba de alegría al escuchar a Ill Wind, Haymarket Square, Tripsichord Music Box, Country Joe 6 The Fish, Plastic Cloud, Reign Ghost, Grateful Dead y demás, pero para fines de ese año, entre la muerte del gato consentido de mi jefa, el asesinato de un amigo cercanísimo de la familia y el resurgimiento de rencores pasados, hizo que mi gusto volviera a oscurecer.

El 2014 fue un año de pesimismo y depresión, y la música que me acompañó fue la de grupos como The Damnation Of Adam Blessing, Joshua, Josefus, Bolder Damn, Stonewall, Morgen, Sudden Death, Morly Grey, Top Drawer, Fresh Blueberry Pancake etc. Yo había vuelto al heavy psych de otra manera, ya no con las bandas que escuchaba, sino con las que no había escuchado bien en un primer momento, pero pronto empecé a fijarme más en las mujeres, incluyendo en una vecina, pues en ese tiempo trabaja en un remolque afuera de mi cantón vendiendo ropa vieja y chácharas usadas, y aunque el negocio no pegó, yo aprovechaba para escuchar mi música a todo volumen y en esos tiempos, yo veía pasar a mi vecina con su hija de unos 4 años, y al final eso marcó al siguiente año, que yo me volviera enamoradizo y sentimentaloso, y la música que escuchaba en ese momento se hizo más romántica, pero también escuchaba un buen al Grateful Dead, a Sweetwater, a los Creedence y a los 13th Floor Elevators, me llegué a enamorar de 2 chavas que nunca me pelaron, eso terminó por romperme el corazón, aunque eso duró brevemente, porque empecé a ir con los Krishnas y al siguiente año tomé iniciación con mi Gurudeva, para ese momento, yo ya no tenía mucho tiempo de escuchar música, solía pasar mucho tiempo con los Krishnas, pero para ese tiempo, los grupos que me marcaron fueron The Third Power, Bulbous Creation, los Punks, Bolder Damn y Grand Funk.

Para el 2017, yo ya no estaba para sentimentalismos, los Krishnas empezaron a quedar un tanto atrás y yo volvía a escuchar más música, pues finalmente en mi nuevo trabajo me podía dar esa libertad, fue así que empecé a escuchar más seguido a grupos como Fields, The Hook, Stack, Zekes, Goldenrod, Supachief, Wildfire etc. Además de empezar a re-escuchar a los Beatles, los Animals, Love, entre otros, fue así que ahora sí, tuve ideas mucho más concretas para lo que yo quería tocar con mi grupo, en ese momento, Grand Funk se convirtieron en uno de los mayores vehículos e inspiraciones para idear lo que yo quiero tocar.

Ahora en el 2018, intento escuchar más cosas, desde blues, jazz y soul hasta mi preciada psicodelia, en este momento, me está volviendo a marcar el rock mexicano de la época de Avándaro.

Después de estas largas anécdotas que seguro los aburrieron, solo me queda decir que aquí voy a seguir y a ver qué más se me ocurre escuchar, dependiendo tiempo, lugar y circunstancia.